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Sigue siendo un año con peculiaridades. El coronavirus se mantiene como una amenaza para la vida y la ‘normalidad’, pero en Semana Santa, la Iglesia Católica insistió en mantener el espíritu de la Resurreción, de aferrarse a la esperanza y a la solidaridad.

Ayer, la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), a través de monseñor Braulio Sáez, obispo emérito de Santa Cruz, brindó palabras de esperanza a todo el pueblo boliviano, ya que Cristo vivo, camina con nosotros en todas las dificultades de nuestra existencia.

Los obispos reconocieron que esta es una festividad diferente “en medio de las adversidades, el pecado y la injusticia”. Consideran como una “terrible prueba” la larga pandemia que padecen Bolivia y el mundo, agregando a este sufrimiento el provocado por “el pecado y la injusticia que experimentamos”.

A pesar de ese panorama, los obispos pidieron ver con esperanza el tiempo de la Resurrección, sobre todo valorando la forma con la que se superan las injusticias, con solidaridad amorosa “con cada uno de nosotros”.

La CEB alentó a creer que “venceremos toda injusticia, lo que nos hace sufrir y, hasta el poder de la misma muerte”.

Ayer por la noche, monseñor Sergio Gualberti presidió la misa del lavado de pies, uno de los momentos más intensos en la vida de Jesús, cuando comparte su última cena y recibe el nuevo mandamiento del amor.

“Jesús hace su último gesto, una acción que resume su vida gastada al servicio de los demás; como un siervo se agacha a lavar los pies de sus discípulos, pidiéndoles que hagan lo mismo. ‘Si yo que soy el señor les lavo los pies, ustedes también deben lavarse los pies los unos a los otros. Jesús nos llama a atender a los últimos de la sociedad’”, exhortó en su mensaje Gualberti.

El religioso llamó al creyente a no guardarse los dones para sí mismo. “O nos convertiremos en cristianos aislados, estériles y enfermos. Vivamos con recogimiento la cena del Señor, hagamos nuestros sus sentimientos para que nuestros corazones se transformen y se concreten en una vida entregada al servicio del prójimo”, reflexionó.

Una agenda distinta

Anoche se realizó la celebración eucarística de la última cena sin procesión, a diferencia de años anteriores.

Hoy se contempla la predicación de las 7 palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, desde las 12:00, pero sin la presencia de público, debido a las normas de bioseguridad.

Para las 17:00 se prevé la celebración de la Pasión de Cristo, una celebración que tampoco incluirá la procesión por las calles de la ciudad. Las puertas se abrirán desde las 16:00, según lo anunciado por el sacerdote Hugo Ara, vocero.

Mañana se realizará la Vigilia Pascual desde las 19:00. Como es costumbre, el domingo se mantienen las celebraciones de las 7:00 y de las 9:00 para compartir la alegría de la resurrección con los fieles.

Para los feligreses invitados a la Pasión del Señor, no habrá el beso a la cruz, “solo besarán los celebrantes, entonces que cada uno lleve su propia cruz”, pidió Ara.

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