Escucha esta nota aquí

El año pasado se efectuó con normalidad, poco antes de que el Covid-19 llegara al país.

Este 2021, la imposición de las cenizas, un ritual de la Iglesia Católica posterior al martes de Carnaval y que marca el inicio de la Cuaresma, tuvo que adaptarse a la pandemia.

Entre otras cosas, el sacerdote, luego de bendecir las cenizas, se limpió las manos, y con la boca cubierta se dirigió a los presentes, para pronunciar -por única vez- la oración que antes se decía a cada uno de los fieles a los que se imponía las cenizas.

“Conviértanse y crean en el evangelio”, o “polvo eres y en polvo te convertirás”, fueron las palabras del rito. Finalizadas, los fieles pasaron, guardando la distancia necesaria, o, dependiendo de la parroquia, se mantuvieron en sus sitios para que el sacerdote se acerque a cada uno.

Este año, la mano del sacerdote no tocó la frente de los feligreses para dibujar con ceniza la señal de la cruz, sino que las dejó caer sobre cada uno.

Adicionalmente a estas modificaciones, el aforo de una ceremonia que fue tradicionalmente masiva, esta vez se mantuvo reducido.

El mensaje

Desde la Catedral de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti dio el acostumbrado mensaje que invita a revivir el misterio de la muerte y resurrección de Cristo en los días de Cuaresma, y que es la preparación de la pascua de resurrección de Jesús, según el calendario católico.

“Esta es una gran oportunidad que nos ofrece la Iglesia para una sincera conversión, una renovación interior que exige de parte nuestra renunciar a todo lo que nos mantiene lejos de Dios, para hacer una experiencia personal de Dios, fuente de la misericordia”, sostuvo.

Gualberti enfatizó en la necesidad de practicar la justicia, pero no delante de los hombres para ser vistos por ellos, sino la justicia de la que habla Jesús, que en primer lugar es la aceptación plena de la voluntad de Dios, y en segundo, la práctica de la equidad y el respeto del prójimo, en especial del pobre, el enfermo, el migrante, el abandonado y el desterrado de la sociedad.

“Felices los que van por un camino intachable, y buscan a Dios de todo corazón”, fueron las palabras finales, con las que dio por iniciada una agenda que se prolonga hasta el 4 de abril, cuando los católicos cierran el ciclo de la Cuaresma con el Domingo de Pascua o de Resurrección de Jesús.

Comentarios