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Son como una decena, entre senderos y brechas, los desmontes detectados en el área protegida (AP) Bajo Paraguá, del municipio San Ignacio de Velasco.

La brecha más grande, de acuerdo a un mapa elaborado por expertos en imágenes geográficas y sistemas satelitales, y solicitado por EL DEBER, está por los ocho kilómetros de largo. Sin embargo, en su informe, tras una inspección, la Autoridad de Fiscalización de Bosque y Tierra (ABT) solo encontró un campamento "improvisado, pequeño y abandonado; y una brecha con árboles caídos recientemente, con dimensiones de 1.200 metros de largo por 12 metros de ancho".

Varios de los caminos ya tenían letreros con los nombres de las comunidades que se conformarán para ocupar esos puntos: Los Cedros, Satélite y Monte Grande eran algunas de las mencionadas.

El mapa indica que los desmontes están entre cinco y seis kilómetros dentro del área protegida Bajo Paraguá, que fue creada por ley municipal en enero, precisamente para proteger un millón de hectáreas de los avasallamientos.

Anteriormente, el alcalde de San Ignacio, Moisés Salces, denunció avasallamientos; sin embargo, después, a sugerencia de la ABT, hizo la denuncia municipal sin contemplar esa figura, ya que no se "encontró a gente en el lugar".

Cuando EL DEBER estuvo en la zona, ubicada sobre el camino de Santa Rosa de la Roca y Piso Firme, pasando la comunidad intercultural Nueva Esperanza, no había personas en las brechas, pero sí un campamento, letreros, mojones y desmontes que significan una fuerte inversión económica por el uso de maquinaria.

Las autoridades indígenas chiquitanas consultadas creen que los que quieren asentarse volverán, como ya ha pasado en otros puntos y en fechas anteriores.  

Foto: Mapa elaborado con las las coordenadas obtenidas en el lugar


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