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Luego de la autopsia realizada al niño de cinco años, que murió en un domicilio de Portachuelo, se determinó que su fallecimiento fue a consecuencia de un accidente y no a un infanticidio, como inicialmente se informó.

El examen forense estableció que el deceso se debió a una asfixia mecánica por compresión de cuello.

Según las investigaciones policiales, el niño estaba jugando en una hamaca mientras su mamá y su gemelo estaban afuera. El menor quedó enredado por el cuello y no había quién lo auxilie.

La madre fue arrestada por la muerte, pero luego de la pericia forense que determinó el deceso como un accidente fatal, la Fiscalía procedió a dictar el cese de arresto de la mujer.