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A muchos la época navideña les generó más estrés, por las preocupaciones de contagio del covid-19; para otros, es una época más reflexiva y determinante también por los cambios que trajo la pandemia, pues no solo modificó la vida de los que padecieron esta enfermedad, sino también la rutina en todo el mundo que tuvo que luchar para enfrentar otra normalidad por la pandemia.

A Yanet Ortube el Covid-19 le cambió totalmente la existencia. “Se ve la vida desde otra perspectiva”, expresa.

Tuvo una transformación tan fuerte que ahora ella misma se siente otra persona. Asegura que dejó de lado los temores y decidió ser más valiente, tener más carácter y afrontar la vida con valor.

“Ya dejé de ser cobarde y hoy tengo mucho por hacer en esta vida, soy consciente de que Dios me dio una oportunidad de vivir y no la voy a desaprovechar” expresa.

Ella se curó en casa, con la ayuda de sus familiares médicos. Enfermó en el pico de la primera ola y tenía mucho miedo de ir a los hospitales que en ese tiempo estaban colapsados.

“Me volví una guerrera”, expresa. Sus cambios no solo están reflejados en su actitud sino también son evidentes en su apariencia física. Ella formaba parte del grupo de riesgo debido a que pesaba más de 100 kilos.

Cuando se contagió de Covid bajó más de 10 kilos, luego en el proceso de recuperación, siguió perdiendo más kilos. Ya pasaron más de cuatro meses desde que dio negativo y su estado físico cambió totalmente, porque ahora siente ganas de llevarse el mundo por delante. Se mantiene haciendo ejercicio y comiendo sano, porque siente que tuvo otra oportunidad de vida y no está dispuesta a desperdiciarla.

Esta Navidad ha marcado de distintas maneras a las familias, por eso la Nochebuena no fue la misma para todos, porque mientras algunos compartieron la mesa con los más cercanos, otros tuvieron que enfrentar la soledad por el confinamiento obligado por haber sido contagiado por el virus del Covid-19.

Uno de ellos fue Carlos, un paciente de La Guardia, que nunca imaginó pasar confinado ni mucho menos enfermo en esta Navidad. Cuando sintió dolor de cabeza, fiebre, y malestar general, pidió permiso en su trabajo y fue de inmediato a buscar asistencia a un centro de salud, donde lo registraron como sospechoso de Covid y lo medicaron de inmediato. A los tres días confirmó su temor, el resultado salió positivo, pero lo tranquilizó el hecho de que ya estaba recibiendo tratamiento.

“Gracias a Dios me dio leve esta enfermedad. Tuve dolor de cuerpo, de ojos, perdí el olfato y nada más”, comentó.

Han pasado más de diez días de su diagnóstico, está pasando el aislamiento en su vivienda desde donde continúa su trabajo.

“Gracias a Dios la tengo viva a mi madre, ella es muy mayor, está delicada, pero no le tocó enfermar de Covid”, remarcó.

Ocho personas viven en su casa, de las cuales seis tuvieron síntomas leves.

“Solo a mí, me dio más fuerte, pero así incluso estoy tranquilo, por lo que no llegué al hospital”, sostuvo.

Considera que enfrentaron la enfermedad sin grandes complicaciones porque mejoraron su alimentación desde el inicio de la cuarentena, con el consumo de frutas, en especial vitamina C.

Le tocó salir dos veces para chequeos médicos, usó barbijo y toda la protección, por prevención. Reconoce que al caminar aún se agita mucho, pero asegura que su recuperación va por buen camino y los ocho integrantes de su familia también permanecerán aislados en estas fiestas.

“Mis amigos me decían tómalo tranquilo, no te vas a poner mal. No te preocupes vas a salir bien”, sostuvo.

Esas palabras de aliento y las oraciones que muchos hacen por los enfermos son el alivio y hacen sentir bien a los que están confinados por el enemigo invisible.

En muchas familias la angustia ha sido parte de la Navidad, porque tienen a familiares internados en una cama de hospital por el coronavirus. Y lo que es peor, algunos lloran a sus seres que partieron, no pudieron vencer al coronavirus.

En este tiempo, en medio aún de la pandemia, otros optan por pasar navidad aislados como medida de prevención y como una de las muestras de cariño más grande a sus familiares.

El ciudadano Pato Peters escribió “con los primos decidimos que no habrá junte navideño. Es lo menos egoísta y responsable que podemos ser”.

Agrega “fue una decisión difícil, queríamos vernos; es la única razón por la que disfrutamos Navidad, pero lo mejor es no arriesgar. Nos queremos mucho, nos queremos sanos”, expresa.

Hay familias que pese a las restricciones decidieron reunirse en Navidad, más los que perdieron a algún familiar, porque es la forma de recordarlos. Mientras que otras personas llegaron desde el extranjero para visitar las tumbas de sus seres queridos en estas fiestas.

Este feriado permitirá que muchas familias puedan tener tiempo para compartir, aunque las autoridades recomiendan mantener el distanciamiento y no exponerse al contagio.

En los correteos de fin de año fue inevitable la aglomeración, porque las personas acudieron a los centros de abastecimiento y muchos descuidaron las medidas las preventivas. Las autoridades advierten que los casos se incrementarán mucho más en los próximos días, por la concentración de personas que se ha dado durante estos días.

La celebración

“La Navidad es la fiesta del Amor encarnado y nacido por nosotros en Jesucristo. Jesucristo es la luz de los hombres que resplandece en las tinieblas, que da sentido a la existencia humana y a la historia entera”, dijo el papa Francisco sobre esta festividad.

El Santo Padre recordó el Evangelio que dice : “No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

“La Navidad se ha convertido en una fiesta universal, y también quien no cree percibe el encanto de esta festividad. El cristiano, sin embargo, sabe que la Navidad es un evento decisivo, un fuego perenne que Dios ha encendido en el mundo, y no puede ser confundido con las cosas efímeras”, advirtió el Papa.

El pontífice también resalta que “la Navidad no se debe reducir a una fiesta solamente sentimental o consumista rica de regalos y de felicitaciones, pero pobre de fe cristiana”.

Recordó que “la Navidad nos invita a reflexionar, por una parte, sobre la dramaticidad de la historia, en la cual los hombres, heridos por el pecado, van incesantemente a la búsqueda de verdad, a la búsqueda de misericordia, a la búsqueda de redención; y, por otro lado, sobre la bondad de Dios, que ha venido a nuestro encuentro para comunicarnos la verdad que salva y hacernos partícipes de su amistad y de su vida”.

El papa pide que en este año lleno de restricciones también se piense en lo que tuvo que pasar la Virgen María y San José, en las dificultades y preocupaciones. “Sin embargo, la fe, la esperanza y el amor los han guiado. Que sea así también para nosotros”, dijo el papa, que pidió quitar de los corazones y de las mentes el pesimismo, que hoy se ha difundido por la pandemia.

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