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Los primeros días de 2021 llegaron con varias malas noticias en el país, no solo con respecto al Covid-19, sino también con el clima. Mientras diciembre se había despedido con las primeras lluvias, luego de un periodo de sequía en varias regiones e incendios forestales devastadores, el principio de año se cobró tres víctimas fatales, producto de la torrencial lluvia y granizada que cayó el lunes 4 de enero en Sucre.

La tormenta dejó luto en las familias de Víctor Hugo Rodríguez Oliva, de 28 años; Sixta Quispe Quispe, de 57 años y Roberto Mamani, de 47 años, así como la pérdida de los negocios de varios comerciantes que tenían sus puestos de venta en la zona del Mercado Campesino, por donde el agua y el lodo arrasaron con todo lo que encontraban a su paso.

Casi simultáneamente, una intensa granizada, que cayó en Potosí, provocó daños en los cultivos de las comunidades de Tecoya, Lamani Alta, Lamani Baja, Quivincha Alta, Quivincha Baja, Santiago Alto y Malca Mayu.

Mientras tanto, en Santa Cruz, las fuertes lluvias dejaron expuestas a varias poblaciones del norte, vulnerables de inundación, especialmente las aledañas al río Ichilo, que el martes rebalsó y obligó a evacuar a 35 familias en el sector de Puerto Grether, donde se evidenció una crecida extraordinaria, que alcanzó un nivel de más de 13 metros.

Por su parte, en la capital cruceña, los vecinos tuvieron que sortear toda una serie de obstáculos para salir de su hogar, debido al persistente aguacero que cayó durante cuatro días seguidos. En una imagen que se repite, se pudo observar barrios inundados, canales anegados e incluso vehículos que cayeron a estos conductos de desagüe.

Dentro de lo previsto

Ante este panorama, surgen interrogantes respecto a si la cantidad de lluvias con las que nos recibió este 2021 es normal, si obedece a un fenómeno atmosférico inusual y si podemos esperar mayores precipitaciones en los siguientes días y meses.

Cristina Chirinos, responsable del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), asegura que lo que está ocurriendo en estos primeros días de enero se lo puede calificar como normal; es más, afirma que los dos últimos meses ha habido un déficit de lluvia, es decir, no se ha llegado a alcanzar el valor previsto para cada mes.

“La época de lluvias comienza en noviembre y se prolonga hasta marzo. Los meses más lluviosos, evidentemente, son diciembre y enero. Hemos visto que 2021 se ha iniciado con una atmósfera inestable”, explica Chirinos.

Las primeras lluvias de diciembre liquidaron los incendios que aún permanecían en varios puntos del departamento de Santa Cruz, tras varios meses en los que azotaron los bosques y, nuevamente, millones de hectáreas, como ocurrió en 2019. El agua también ayudó a mitigar gran parte de la sequía que se extendió más allá de octubre.

Lo que hemos visto en los últimos días son conjuntos de nubes asociadas a lluvia y tormentas eléctricas (cumulonimbos), características de la época de verano en la región.

“Estamos en una época que recibe aire húmedo de la Amazonia de Brasil, estas condiciones favorecen a que tengamos nubosidad en la atmósfera. Este aire húmedo, muchas veces, se asocia con un frente frío que se queda en el norte argentino. Entonces, esta masa de aire frío, que se une a la masa de aire caliente, genera una inestabilidad atmosférica sobre nuestro país”, agrega Chirinos.

La Niña

Más allá de lo normal que puedan resultar las lluvias en esta época del año, la experta recuerda que actualmente estamos viviendo nuevamente el evento climatológico conocido como La Niña, este fenómeno natural que conduce a un déficit hídrico, un descenso de las precipitaciones y una mayor sequía en algunas regiones, especialmente al norte de Sudamérica y a periodos prolongados de lluvias al sur y al este del continente.

La Niña, que es la contraparte del fenómeno el Niño, que se da en otros años, es resultado de la temperatura por debajo de los 0,5 grados que se registra en la superficie del océano Pacífico.

“Esta Niña todavía tiene una tendencia a quedarse hasta el otoño con un menor porcentaje, es probable que se dé en un 50% y 60% y se quede hasta fines de marzo. Cada Niña y cada Niño tiene su particularidad, no siempre es la misma condición. Están los de intensidad fuerte, moderada y débil, en 2016 se hablaba de un Niño Godzila, que iba a desencadenar graves situaciones atmosféricas, sin embargo, no fue así. Pero ese año sí hubo altas temperaturas”, aclara Chirinos.

La encargada del Senamhi explica que la Niña de este año es débil y moderada, porque en diciembre la temperatura del océano estaba con -1,7 grados.

Pronóstico

Luis Alberto Alpire, secretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación cruceña, informó que para esta semana se mantendrá el clima caluroso hasta el miércoles 13. Se espera que los vientos cambien a dirección sur, acompañados de cielos nublados y lluvias que se precipitarán en mayor intensidad al inicio e irán disminuyendo los siguientes tres días, afectando en un leve descenso solo de las temperaturas máximas.

“En promedio, para la semana se registrarán mínimas de 16°C y máximas de 24°C en la zona de los Valles cruceños, mínimas de 23°C y máximas de 32ºC en la zona de la Chiquitania y en el resto de las provincias serán mínimas de 24°C y máximas de 33°C, definiendo un clima caluroso con humedad en general”, indicó Alpire.

Chirinos, a su vez, aclara que los eventos que se den en los próximos días pueden estar relacionados con el fenómeno de La Niña, pero hay que saber diferenciar con los eventos extremos, que son puntuales, como lo ocurrido en Sucre y las granizadas en Potosí.

“Cuando uno ve lo de las inundaciones en Sucre, lo de las granizadas en Potosí, o lo de las lluvias en Yacuiba, uno piensa que se debe al fenómeno de La Niña, pero estas situaciones obedecen a los mismos patrones. Las temperaturas están altas. Tenemos más humedad, requisito principal para tener formación de nubosidad y, de repente, algún tipo de tormenta eléctrica o granizo”, concluye.

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