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Estábamos acostumbrados a verlo todas las noches a través de las pantallas de la televisión o de los teléfonos inteligentes con el reporte diario del avance del coronavirus en el departamento. Óscar Urenda tiene una amplia trayectoria en salud, pero el pueblo cruceño en general lo conoció en medio de esta pandemia, a cargo del manejo de la crítica situación del Covid-19 como secretario de Salud del departamento. Aún hoy en aislamiento no ha dejado de trabajar. Con 72 años encima se mantuvo activo hasta 12 horas al día como maestro de orquesta para mantener a raya la emergencia sanitaria.

Después de que se supo que fue contacto directo de un caso positivo al interior del Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) han llovido los mensajes de aliento y de admiración y aunque por una fracción de segundo la voz se le quebró cuando anunció que la situación en el departamento se iba a tornar crítica si no llegaba la ayuda del Gobierno nacional, siempre ha demostrado tranquilidad en medio de tormentas, incertidumbres y miedos.

“Tipazo”, “la voz más seria y creíble de la administración pública”, “es un capo”, “no necesita propaganda, ya se ganó el respeto con su servicio”, “gracias por arriesgar su vida por nosotros” o augurios de que podría llegar a ser alcalde. Estos y otros piropos de reconocimiento están en las redes sociales. Él con su voz grave asegura que ya estaba mentalizado desde el primer día de que podía contraer la enfermedad, aunque no es lo ideal por su edad. Padre de seis hijos no esconde su orgullo por ellos, quienes son precisamente a quienes quiere proteger.

Amor tampoco le falta, su esposa Darling Flores ya le había dicho: “que si daba positivo a coronavirus, ella también quería contraer la enfermedad”.

Frontal, sencillo, pero con carácter, ya les había lanzado una advertencia a los criticones: “A todos los opinólogos los esperamos en el COED para ayudarnos. Si no pueden, quédense en su casa callados y déjennos trabajar. Suficiente presión tenemos para encima tener que aguantar memes y maldades”, escribió hace poco en su muro de Facebook.

EL DEBER habló con el secretario de Salud, pero más que todo con el hombre.

-¿Cómo se siente doctor?

Siempre estuve mentalizado, desde el primer día en que empezamos a trabajar en esto, que contraer la enfermedad podía suceder.

-Su fortaleza es evidente, pero a veces no es solamente lo que uno siente, sino lo que siente la familia…

Sí, mi familia siente angustia, les gustaría que esté encerrado en un cuarto sin ningún riesgo, sin embargo, hay que trabajar y a mí me toca hacer mi oficio.

-¿Qué fue lo primero que pensó cuando supo que era contacto directo de un caso positivo?

En mi familia, por supuesto. Llegué a mi casa, hablé con mi esposa y mi hijo que vive conmigo porque los otros ya son adultos, les expliqué que debía separarme de ellos, tener una habitación solo para mí. Hemos convivido sin estar totalmente aislados, compartimos con distancia y con barbijo, luego me voy a trabajar en un ambiente aislado con tres colaboradores que están conmigo.

-¿No le manifestó su esposa el clásico 'yo te lo dije'? ¿No le había advertido que su trabajo podría traer el virus a la casa?

No, más bien me dijo que si yo daba positivo ella también quería estar igual que yo

-Cuánto amor…

La verdad que sí.

-Hay en las redes manifestaciones de admiración en general, ¿ha pensado si va a seguir en las mismas funciones o va a aspirar a un cargo más importante?

No. Me gusta lo que hago y voy a seguir siendo secretario de Salud, hay mucha responsabilidad, no sabemos cuándo va a terminar esto, cómo van a quedar los hospitales y el sector de la salud. Estas camas que estamos abriendo tienen contratos temporales por tres o cuatro meses que no vamos a poder cerrar y hay que ver quién va a pagarles los ítems para que sigan funcionando y mejore el sistema. Hay mucho trabajo todavía por hacer en salud, por lo demás, no he pensado absolutamente en nada.

-¿Imaginó alguna vez que se nos iba a venir una pandemia de estas características?

Nunca lo pensé, todo este tipo de pandemias como la gripe española, el cólera, la peste negra, eran parte de una historia que no se podía repetir. Pensaba que la ciencia había avanzado tanto, al igual que la investigación, las vacunas, los antibióticos, la formación de los profesionales. A nadie se le ocurrió jamás, solo en la imaginación de los productores de películas.

-Esta pandemia va a tener que pasar, ¿ha pensado qué futuro le deparará a su hijo que todavía es pequeño?

El está en primero de secundaria, tiene 12 años. No hay duda que tarde o temprano la humanidad y la ciencia van a derrotar al coronavirus, pero hacer una vacuna no es tan sencillo, encontrar una medicación probablemente lo sea más, no que la cure, sino que evite que se entre en situación crítica grave, o que requiera terapia (intensiva) y se pueda salvar la vida de la gente. Así sucedió con el VIH, ahora el que toma medicamentos no deja de tener la enfermedad, pero ya no la transmite ni muere, creo que esa es la ruta que está más cerca.

-¿Qué se siente estar del otro lado de la enfermedad, ya no como el profesional que lucha para contenerla, sino como paciente?

Todos, tarde o temprano vamos a tener que enfrentarnos a esta situación, no creo que nos quedemos encerrados toda la vida, tenemos casos de gente que salió muy poco o casi nada y fue contagiada. Tarde o temprano vamos a tener que enfrentarla, de la mejor manera, con optimismo.

-¿Qué hay de la clínica de la Udabol que podría ser habilitada el lunes con 100 camas? ¿Qué de los 30 respiradores que llegarían este domingo? y ¿qué de los ítems para Santa Cruz?

Hoy hablé con el ministerio y me dijeron que no se puede todavía habilitar la Udabol por algunos problemas técnicos y sobre los 30 respiradores -que deben llegar el domingo-, eso depende de que cumpla el Ministerio. No está en mis manos ninguna de las dos cosas.

También hablé con uno de los ministros y me dijo que me autorizaba para que empiece a contratar a la gente, así sea por fuera de la Ley Financial, es decir que el personal de salud pueda hacer dos turnos con diferentes salarios.

No son ítems, son contratos, no tengo todavía el número, pero voy a empezar por la Pampa de la Isla para ampliar 100 camas. Esto se tiene que hacer efectivo la próxima semana.

-¿Están ya los dos hospitales Covid saturados?

Ya vamos a empezar a sacar a los recuperados, gente que se va a dar de alta con sus resultados negativos a la prueba porque ya han pasado los días suficientes. Vamos a empezar a recuperar camas.

 El doctor Urenda es un funcionario más que ha estado expuesto al virus porque el deber lo tenía en la calle. Con él otros más están pasando por la misma situación, unos como casos confirmados y otros como casos sospechosos. Ministros, funcionarios de alto rango de la Alcaldía, de la Gobernación y el Sedes no son inmunes al igual que ninguno de los habitantes de este planeta. Desde el miércoles en la noche Urenda no estuvo más para el reporte del Covid-19, estuvo en casa, ya no como autoridad sanitaria, sino como el hombre de familia, padre de seis y devoto esposo de Darling Flores.