Escucha esta nota aquí

Cuando los conquistadores españoles empezaron a recorrer el vasto territorio del continente americano, a principios del siglo XVI, se toparon con que estas tierras eran fértiles y que en ellas crecían muchos y ricos alimentos, que adaptaron a su comida. Uno de aquellos ingredientes fue el urucú, que llamó inicialmente la atención por su coloración, luego porque de sus semillas se extraía aceite y porque servía como condimento.

Es originario de las regiones tropicales de América, aunque ahora se cultiva en casi todo el mundo, pues fue llevado para su producción masiva por sus cualidades culinarias, explica el portal ecuatoriano Vix.

Su nombre científico es Bixa Orellana, en honor al conquistador español Francisco de Orellana, que descubrió el urucú. Es la semilla de un fruto que crece en el árbol del mismo nombre y que alcanza hasta los tres metros de altura. Su flor, de color blanco a rosado, es bonita y es utilizada en decoración o para formar ramos.

Cuando el fruto está seco y se abre de manera natural, deja expuestas sus semillas, de color rojo, que se retiran y se colocan en recipientes para dejarlas por un tiempo al sol. Luego se les otorga diversos usos.



Al moler la semilla del urucú se la convierte en un fino polvo, que se utiliza como condimento, por su sabor levemente picante. Se lo usa en el locro, el majao, el pastel de pollo y de choclo, asadito de chancho, patasca, sopa tapada y otros platos, a los que le da un sabor especial y le brinda un bonito color.

De estas semillas se obtiene el famoso aceite de urucú, pues contiene un elevado nivel de grasa vegetal y resina, siendo saludable para agregar a las comidas, para sazonarlas y darles coloración.

Cuando los conquistadores españoles tuvieron contacto con los nativos americanos, les llamó la atención la forma en que se pintaban la cara y el cuerpo. Lo hacían con urucú en polvo.

Con el paso del tiempo, las criollas de esta zona del continente utilizaron las semillas de este fruto para darle color a su piel, como maquillaje. Con cuidado pintaban sus labios y sus mejillas. Después la industria cosmética lo incorporó como elementos de sus productos, algunos de los que actualmente se venden en el mercado de manera fina.



Sus propiedades

Al urucú se le atribuyen muchas propiedades medicinales. Es antiséptico, ayuda a combatir las infecciones y los parásitos intestinales. También se lo usa contra el dolor de cabeza y neuralgias. Lo utilizan de manera molida para curar la viruela y el sarampión, enfermedades del riñón y como purgante.

La piel interna de su fruto se coloca en quemaduras y ampollas en la piel para refrescar esas partes y ayudar a sanarlas rápidamente.

Las hojas tiernas de la planta se utilizan como infusión para combatir malestares de la garganta, afecciones respiratorias, dolores renales, fiebre, vómitos y diarrea. También bañarse con el agua de urucú ayuda a combatir los hongos y bacterias de la piel.

El aceite de las semillas y la piel interna del fruto contiene proteínas, glúcidos y fibras. Tiene vitamina A y C, ácidos grasos saturados e insaturados, calcio, magnesio y fósforo, explica la página www.achiote.org.

Ya sabe, si quiere darle más sabor y color a la comida típica cruceña, agréguele urucú.