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Santiago Gamarra Romero (25) y Litzi Peña Cueto (26), son cortejos desde hace más de cuatro años. En octubre y noviembre del año 2019, esta pareja de jóvenes fue una de los miles que protagonizaron el movimiento ciudadano de los 21 días que ocasionó la renuncia del expresidente Evo Morales. Ambos destacaron que las cualidades y valores del cruceño, que en este 24 de septiembre se encuentra celebrando sus efemérides departamentales, resaltaron en esos días de lucha cívica.

Ambos estuvieron bloqueando juntos durante una semana y media en la rotonda del 6to anillo, urbanización España, hasta que Santiago tuvo que viajar a La Paz, junto a otros estudiantes universitarios a apoyar a las movilizaciones en la Sede de Gobierno.

“Lo más valioso y rescatable que se vivió en las jornadas de paro, fueron la hospitalidad, el compañerismo y el trabajo en equipo que se realizó durante esos 21 días. Ver niños, jóvenes y adultos, unidos por una causa justa con fundamentos”, resaltó Santiago Gamarra, egresado de Ingeniería Comercial.

En el caso de Litzi Peña, médica de profesión, concordó con su pareja en que las cualidades y valores del cruceño, fueron importantes para luchar por una causa justa e hizo énfasis en que el WhatsApp, una aplicación de mensajería instantánea, fue importante para la comunicación entre rotondas, en los días de paro, y que hasta la fecha aún mantiene esos lazos de camaradería, sembrados en esos meses de 2019.

Gamarra también destacó lo cosechado gracias a los grupos de WhatsApp porque fueron personas con las que se trabajó mutuamente. También hizo énfasis en su experiencia personal en La Paz, “porque estreché lazos de amistad en los días finales del paro cívico”.

Días de paro

Los primeros días de bloqueo, Santiago tenía un punto de control en el kilómetro 9 de la Doble Vía a La Guardia, por el barrio El Carmen, junto a un grupo vecinos. Pero después decidió dejar el punto y trasladarse en bicicleta, desde muy temprano en la mañana, hasta la rotonda de la urbanización España para estar junto a su novia.

Litzi agregó que por esos días estaba realizando su internado, de último año que se hace en la carrera de medicina, en la Caja Nacional de Salud (CNS), “entonces los días que tenía que hacer turno me acompañaba ida y vuelta en bicicleta”.

La noticia del viaje de Santiago a La Paz, durante la protesta ciudadana, fue un baldazo de agua fría para Litzi, que en cuanto se enteró se puso a llorar. “Me asusté y no quería que vaya porque sabía a lo que estaba viajando”, contó la profesional de salud.

Durante esos días, mientras Santiago hacía vigilia en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) junto a otros universitarios que habían llegado a la Sede de Gobierno, Litzi proseguía con su rutina diaria bloqueando en su rotonda junto a sus amigos y amigas del barrio. “No hablábamos por teléfono, solo chateábamos para contarle que estaba bien y decirle que no se preocupe, que era lo básico y lo esencial que podía comunicar”, contó Santiago sobre su experiencia en La Paz.

Agregó que el hecho de haber recurrido a parar 21 días una parte de Bolivia, fue gracias a que cada uno de los que participaron en las protestas puso “su granito de arena”. Esto, prosiguió Gamarra, abarcó desde la persona que cerraban la puerta de su negocio dejando de generar ingresos para unirse a la causa, “hasta el ciudadano que se ponía la camiseta y salía a las calles, porque al final de cuentas se vio la unión, la solidaridad y el compromiso de mucha gente, sobre todo en Santa Cruz”, expresó el activista.

Por último, tanto Santiago como Litzi, que desde hace unos años están ligados al activismo, ven que la bandera y el estandarte denominado “pitita”, término para referirse a un sector de la población boliviana que participó en las protestas ciudadanas, ya no es motivo de orgullo como antes, debido a la gestión de la expresidenta, Jeanine Áñez.

Pero a pesar de eso, siempre tendrán presente las históricas 21 jornadas que vivieron en el paro cívico de 2019.


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