Escucha esta nota aquí

Como jugando al gato y al ratón. Así viven, en constante ‘rastreo’ y denuncias por WhatsApp a los pandilleros, los vecinos del distrito 6, zona Pampa de la Isla.

Esto se da porque, luego de la implementación de patrullajes y operativos antipandillas desde fines de 2017, los miembros de estos grupos se han convertido en ‘itinerantes’, es decir, que se mueven de un punto a otro cada cierto tiempo, para evitar ser detenidos por la Policía cuando son denunciados por los vecinos.

Esto se sucede porque la organización que tienen los vecinos de este distrito, que hace tres años crearon la Coordinadora de juntas vecinales, presidida por Nelson Torrez, está intercomunicada en un grupo de WhatsApp donde les llegan denuncias, con foto y ubicación de GPS incluidas, de los lugares donde estén empezando a juntarse los pandilleros.

Torrez dice que tienen un contacto directo con la Policía, a quienes pasan la denuncia para que vayan hasta el lugar. Sin embargo, las pandillas han optado por reunirse en un punto por un lapso menor a 15 minutos, porque ya saben que su ubicación será denunciada por los vecinos y tienen que moverse antes de la llegada de los agentes.

Pese a esta nueva modalidad esquiva de los pandilleros, los dirigentes y vecinos coinciden en que el control es efectivo, lo que se demuestra en los casi dos años en que la incidencia de las pandillas se redujo en la zona que, junto al Plan Tres Mil, la Villa Primero de Mayo y Los Lotes, son las más ‘golpeadas’ por estos grupos.

Crimen por pandillas tras 2 años

El 15 de octubre de 2017, Marco Antonio Dorado Lima Lobo (22), fue asesinado con 12 puñaladas por miembros de una pandilla en el barrio El Dorado Norte, en la zona de la avenida Virgen de Luján. Luego de casi dos años, el 26 de septiembre, en el barrio Toborochi, a Joel Guillermo Blanco Stremberg (25), lo mataron con puñaladas letales en un pulmón y el corazón. En ambos casos, tanto los victimarios como los fallecidos, según las indagaciones eran parte de pandillas.

¿Por qué se vuelve a dar un crimen por pandillas en la zona Virgen de Luján tras dos años de un relativo control? Policías de las comisarías de la zona, indicaron que los controles antipandillas se siguen realizando. Sin embargo, los vecinos coinciden en que los controles ‘se aflojaron’ y que si bien, consideran que la problemática está bajo control, el riesgo de que las pandillas se vuelvan a reagrupar, es evidente.

“El último crimen es un ‘pitazo’ de alerta, de que las pandillas se están volviendo a articular”, dice el dirigente vecinal de Los Claveles, Percy Flores, quien considera que los patrullajes preventivos de la Policía con el Gacip se deben intensificar nuevamente.

Torrez señala que en cada una las cinco comisarías hay solo tres policías y en la EPI alrededor de 20 por turno y que con eso se cubre la seguridad para 400.000 ciudadanos de la zona.

Jhonatan Carrasco, comandante del Gacip de la Pampa, destaca que el nivel de relativa calma se logró gracias al trabajo que se hizo con patrullajes preventivos y que se consiguió que la gente conozca y apoye las labores del Gacip.

“No es que no haya pandilleros, los sigue habiendo, pero no dejamos que se reúnan y conocemos bien sus movimientos”, afirma.

A su vez, Cinthia Llanos, dirigente del barrio Toborochi, donde ocurrió el último crimen, señala que “los vecinos tienen miedo a represalias de las pandillas, por eso el Gacip ha sido una gran ayuda y se necesita que sus patrullajes sean intensos como el año pasado”, comenta.

Concuerda con que el último crimen por lío de pandillas, el del 26 de septiembre ocurrido a dos cuadras de su calle, mostró que el problema solo está esperando una chance para rebrotar.

“El grupo que cometió el crimen paraba en una esquina bebiendo, drogándose y acosando a los escolares que pasaban por ahí”, dice una vecina que, como muchos prefiere no dar su identidad por temor a represalias.