Los arenales que alguna vez dominaron el paisaje quedan solo en la memoria de los primeros habilitantes que llegaron hace 57 años a la Villa Primero de Mayo y que han sido testigos de su transformación hasta el progreso que muestra en la actualidad. Este 1 de mayo, una de las zonas de mayor crecimiento de la ciudad celebra su aniversario, vibrante y con una identidad propia.
Los vecinos no solo han sido testigos, sino protagonistas de ese desarrollo. Con orgullo afirman que ya no necesitan desplazarse a otros sectores para realizar sus diligencias, porque cuentan con entidades financieras y públicas para hacer sus trámites, además de supermercados, negocios y espacios culturales y recreativos que dinamizan la vida cotidiana.
De esos tierrales se acuerda muy bien Darío Jiménez (76), quien llegó hace 52 años, cuando tenía 24. Sentado en una banca de la plaza central, junto a su amigo y vecino Mauro Valverde Olmos (70), rememora los años en que las viviendas eran modestas y las familias recorrían senderos para acarrear agua desde un tanque que estaba en ese lugar.
Don Darío y su familia llegaron a vivir donde ahora se encuentra el hospital Hernández Vera y luego se trasladaron a la calle 1. “Hasta aquí teníamos que venir para llevar agua en carretilla. Todo era monte, no había estos edificios que ahora se ven”, dice señalando la avenida principal, donde se han consolidado todo tipo de negocios y financieras.
Con el tiempo llegaron los servicios básicos. El agua fue uno de los primeros, con la instalación de grifos en las viviendas. Posteriormente, durante la primera gestión municipal de Percy Fernández, se abrieron calles y llegó el pavimento.
Por su lado, don Mauro llegó a la zona a los 25 años, formó su familia y con su trabajo aportó al desarrollo del lugar. Dejó el alquiler que tenía por La Ramada y compró un lote en la calle 3. “No había luz ni agua. Uno de los primeros colegios fue el Fe y Alegría, y donde ahora está el Hernández Vera antes funcionaba una enfermería. La Villa fue creciendo y creciendo, y ahora es así de grande”, comenta.
A pesar de los cambios, dice que la plaza sigue siendo el punto de encuentro con los amigos.
Otros vecinos cuentan que entre los primeros pobladores había familias que vivían de alquiler en alquiler en tambos, hasta que un 1 de mayo de 1969 decidieron echar raíces en esa zona.
Isabel Pobel Suárez (65) asegura que la zona estaba en pleno despegue cuando llegó a ese lugar; sin embargo, su crecimiento ha sido acelerado y ahora cuenta con todo lo necesario.
Actualmente, la Villa Primero de Mayo cuenta con 450.000 habitantes y 187 barrios. Tiene mercados, supermercados y farmacias, y la mayoría de sus vías tienen pavimento. Hay ocho centros de salud y dos hospitales de segundo nivel, además de una Estación Policial Integral (EPI), considerada entre las más grandes de la ciudad. Tiene 87 unidades educativas, pero los pobladores demandan más infraestructura, dado el crecimiento poblacional.
Los actos
El programa de festejo por el aniversario comenzó ayer con un acto protocolar y proseguirá este jueves con el desfile cívico institucional, previsto desde las 7:30. Por la noche, la población se reunirá en el estadio municipal para la serenata.
El subalcalde del Distrito 7, Mateo Jesús García, señaló que esta fue una de sus últimas actividades organizadas por la actual gestión municipal, ya que puso su cargo a disposición. “Hoy me despido de la subalcaldía, pero quiero que sigamos trabajando y luchando, porque sigo siendo vecino de la Villa Primero de Mayo. Unámonos para que las autoridades que lleguen puedan trabajar por el desarrollo de este y de los otros 14 distritos, para que reciban lo que realmente necesitan”, expresó.
La Expovilla
En el marco de las actividades por el aniversario de la Villa Primero de Mayo se realiza la Expovilla, que es la principal vitrina de la zona. La muestra se desarrolla en la plaza principal de la ciudadela y surgió ante la necesidad de que los pequeños y medianos empresarios apuesten por la formalidad para que tenga mayores oportunidades de crecimiento.
María Luisa Hermosa, del barrio El Recreo, en el Plan Tres Mil, exhibe los individuales que teje con bolsas de hule de diferentes colores. “Empecé hace cinco años, en la época de la pandemia, reutilizando bolsas. No soy de la Villa, pero aplaudimos su desarrollo y venimos a exponer nuestra creatividad”, comentó.
Reina Cossío también exhibe sus manualidades y destaca la pujanza y las oportunidades que abre esta ciudadela a vecinos de otros distritos.