La violencia registrada en el departamento de Santa Cruz, en menos de 48 horas —con tres personas asesinadas en distintos puntos—, encendió las alertas del Gobierno, que advierte que los hechos no son aislados, sino parte de una estructura criminal organizada. Así lo afirmó el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, quien aseguró que los casos están siendo investigados de forma independiente, pero bajo una misma línea de análisis: el avance del crimen organizado.
“La violencia no es aislada. Es organizada”, escribió la autoridad en sus redes sociales, al referirse a los tres hechos de sangre ocurridos el fin de semana en municipios cruceños, todos con uso de armas de fuego y en contextos que apuntan a posibles ajustes de cuentas o disputas entre estructuras delictivas.
De acuerdo con los reportes oficiales, los hechos se registraron en Warnes, San Matías y Puerto Quijarro. En uno de los casos, un piloto de rally fue ejecutado en pleno evento deportivo; en otro, un ciudadano fue atacado durante un campeonato de fútbol; y en el tercero, un extranjero fue acribillado en zona fronteriza. Todos los crímenes comparten un patrón: ataques directos, planificación previa y uso de armamento.
Justiniano fue enfático en señalar que las autoridades no adelantarán conclusiones sin pruebas ni mezclarán investigaciones. “No vamos a encubrir a nadie”, sostuvo, al tiempo de remarcar que cada caso será esclarecido con base en evidencia y resultados concretos.
Sin embargo, el viceministro advirtió que el patrón de violencia refleja un fenómeno más profundo. “Cuando hay ataques planificados, múltiples disparos y hechos en espacios públicos o zonas de frontera, estamos frente a estructuras que no actúan de manera improvisada”, explicó.
En ese sentido, subrayó que la respuesta del Estado debe ir más allá de operativos reactivos. “Debe ser estructural: ir tras las redes, la logística y el dinero. Sin golpe al financiamiento, el crimen se reconstruye”, afirmó.
Las investigaciones están en curso y son lideradas por la Policía Boliviana y el Ministerio Público, que ya movilizaron equipos especializados para identificar a los autores y establecer posibles vínculos entre organizaciones criminales que operan en la región.
El fin de semana violento deja en evidencia una creciente preocupación por la seguridad en el oriente boliviano, mientras las autoridades insisten en que la lucha contra el crimen organizado requerirá acciones coordinadas y sostenidas para frenar su expansión.