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La sicosis se apoderó de la sociedad. Padres de familia treparon paredes de una escuela en Quillacollo, Cochabamba, para sacar a sus hijos del establecimiento porque había un rumor de un posible caso de coronavirus en ese espacio. Otras personas bloquearon hospitales para que los infectados no ingresen a centros de salud. 

Esas alteraciones suenan más que las medidas que tomó el Gobierno con el objetivo de enfrentar el Covid-19.

Jeanine Áñez se reunió con su gabinete el pasado jueves. Luego de la cita emitió las medidas para enfrentar el virus de Wuhan. Entre ellas están la suspensión de clases hasta el 31 de marzo, la suspensión de vuelos desde y hacia Europa y la prohibición de eventos culturales y deportivos masivos.

El cronograma de cada actividad se vio afectado. El fútbol suspendió partidos. La cultura no tendrá eventos. Y en lo social el sistema de salud para actividades hasta el 31 de marzo. También se afecta el turismo, ya que los vuelos desde y hacia Europa están paralizados. Además, ciudadanos asiáticos ya no ingresan a salar de Uyuni.

Visión sociológica

El sociólogo paceño Teófilo Bozo considera que el gran peligro de esta pandemia es el pánico que está causando alrededor del mundo. Esta sicosis -dice el experto- está siendo alimentada por el racismo, la xenofobia, la apatía y la politización de esta enfermedad, originada en Wuhan, China.

“Hay que ocuparse del virus, pero no preocuparse. Hong Kong aprendió su lección hace 17 años, y está plenamente capacitado para lidiar con esta pandemia. Lo mismo pasa con China. 

Pero lo lamentable es que acá (en Bolivia) existe mucha desinformación sobre el virus de Wuhan, lo que provocó una sicosis que, por lo general, solamente es criticable”, subraya Bozo.

Bolivia no llegó al cuidado extremo. En Italia no hay clases y las calles están vacías. Los aeropuertos no funcionan y existe todo un protocolo de seguridad para acudir a mercados y tiendas. En otros países las medidas son más duras.

Un día después de confirmar los dos primeros casos de Covid-19, parte de la población se volcó a farmacias para comprar barbijos y alcohol en gel. Hubo desabastecimiento de estos productos y creció el agio. Tuvo que intervenir la Fiscalía y la Policía Boliviana.

El Gobierno acondicionó espacios para que las personas infectadas sean atendidas. Los afectados no serán intervenidos en centros hospitalarios. En Santa Cruz se utiliza la Escuela Antiimperialista en Warnes; en La Paz, los dos centros cubanos que no tienen mucha capacidad de camas; en Cochabamba la Villa Olímpica, que tiene un hotel moderno.

Estos inmuebles fueron construidos en la gestión de Evo Morales y ahora están desalojados.

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