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No tiene que ver con que Argentina sea el país donde más bolivianos viven fuera de nuestras fronteras, sino con los resultados de un Gobierno postsocialismo del siglo XXI. El domingo último, el electorado argentino utilizó las primarias de ese país (PASO) como un mensaje contrario a las políticas de Mauricio Macri de estabilización de la economía.

Alberto Fernández, candidato peronista que lleva a Cristina Fernández viuda de Kirchner como acompañante de fórmula, aventajó con un 15% al postulante a la reelección, Mauricio Macri. El oficialismo quedó relegado a un par de provincias del centro y los mercados reaccionaron empeorando sus cifras económicas, sin superar el shock del fracaso de unas políticas económicas apoyadas casi de manera militante por el Fondo Monetario Internacional.

Este resultado electoral, que no define el destino del poder en Argentina, es leído en clave boliviana como favorable al masismo. Así lo ven dos analistas políticos e incluso coinciden políticos del oficialismo y de oposición. Para unos, es mantener viva la llama del populismo moderado, encarnado por Alberto Fernández -y en cierta forma por Evo Morales- y dar un mensaje sobre la pertinencia de la implantación de algo que llaman ‘neoliberalismo light’. Para los otros, es un incentivo al alicaído relacionamiento internacional del masismo y una muestra de que las reivindicaciones populares no pueden obviarse.

El socialismo siglo XXI

“Evo morales entiende que este triunfo como suyo”, dice Franz Flores, doctor en Ciencias Políticas. Cree que el presidente ha entendido el resultado argentino como una posibilidad de que ese socialismo del siglo XXI planteado por Chávez en la década pasada tenga una nueva vida con la dupla de Fernández.

“Es un empujón de entusiasmo dentro de las filas masistas, sobre todo entre los líderes”, diagnostica.

Sin embargo, matiza de que el muy probable Gobierno de Fernández no será igual que el de Cristina. El postulante peronista se ocupó en las últimas semanas de mostrar que no será un títere en el Casa Rosada, sino que es una especie de garantía que no volverá Cristina a gobernar. En ese sentido, Flores caracteriza a Alberto Fernández como una de las caras del peronismo más moderado, de una especie de populismo con sensibilidad para el manejo macroeconómico.

“Es como si Luis Arce Catacora fuera candidato a la presidencia con Evo como vicepresidente”, dice Flores, para entender mejor la ecuación. Eso sí, reconoce que Morales ya practica el ‘populismo moderado’, al poner como un “patrimonio de los bolivianos” la estabilidad económica.

También advierte que el peronismo es una especie de objeto político no identificado, que tiene alas muy de izquierda, pero también alas más moderadas. A esta última es la que pertenece Alberto Fernández.

Para Daniel Valverde, director del Observatorio Político Nacional de la Universidad Gabriel René Moreno, los resultados argentinos pueden reposicionar algunas propuestas en Bolivia sobre tamaño de mercado y tamaño de Estado.

Ve que Morales en su propuesta de agenda 2025 asegura la continuidad de un modelo de intervención del Estado en los sectores estratégicos de la economía, “una especie de antítesis de las recetas que en el pasado los organismos internacionales imponían”. Mesa, por su parte, tiene posiciones cautas, no opuestas a la agenda bicentenario y le “hace lance” a proyectos como los de ajustes drásticos como los de Macri.

Los que quedan más tocados, para Valverde, son las ofertas de Óscar Ortiz y, sobre todo, de Víctor Hugo Cárdenas. Ve en Ortiz una especie de neoliberalismo light, y en Cárdenas propuestas que van desde deshacerse de políticas redistributivas como los bonos hasta extremos como deshacer la nacionalización de los hidrocarburos.

“La economía y el rol del Estado son siempre temas centrales en el debate y la decisión que toman los electores, pues tiene que ver con calidad de vida de la población. El presidente Macri recibió en su momento la confianza de sus coterráneos, que cifraban en sus promesas las esperanzas de una estabilidad y renovación económica de su país. El resultado de las primarias expresa un voto castigo tipo revocatorio contra Macri, por la mala gestión económica”, dice Valverde y añade que Bolivia no está lejos de eso: “La economía ha sido siempre la palanca de cambio de ciclo en nuestro país”.

Incentivos locales

Para Gustavo Pedraza, candidato a la vicepresidencia por Comunidad Ciudadana, las elecciones en argentina influirán en el estado de ánimo de los masistas. Ve al Gobierno de Evo Morales aislado a escala regional, tras las derrotas del PT en Brasil, de Correa en Ecuador y el desastroso régimen de Nicolás Maduro.

“Aunque las primarias no definen quien gobernará Argentina desde diciembre, son un aliciente para el alicaído masismo que ya es minoría y ha sufrido su gran derrota el 21F”, aseguró.

Para Hugo Siles, exministro de Autonomías de Evo Morales y experto en Relaciones Internacionales, las PASO argentinas son un resultado de la aplicación de políticas neoliberales, que provocaron crisis y desempleo en el vecino país. “Ningún viraje que sustituya las conquistas sociales puede tener durabilidad en el tiempo. Mesa y Ortiz están en sintonía con lo que ha aplicado Macri en los últimos años”, dice Siles.

En su opinión, el resultado de las primarias rioplatenses inclinar el voto de los indecisos bolivianos hacia el oficialismo.

Sin embargo, Flores recuerda que parte del éxito de la campaña de Alberto Fernández fue mantener casi escondida a Cristina durante la campaña e insiste que lo que puede volver al Gobierno en Argentina es una versión moderada del peronismo: una especie de populismo con disciplina fiscal.

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