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Los migrantes que llegaron a cultivar al departamento de Pando tienen la mirada puesta en la República de Brasil. Los agricultores prefieren vender sus productos al país vecino, donde se paga un poco mejor que en Bolivia.

La producción de palmito es el proyecto que más beneficios trae. Alberto Zapata nació en Potosí. Se dedicó varios años al cultivo de papa, pero por temas económicos decidió migrar hacia el trópico cochabambino.

Ahí trabajó en la producción de plátanos y, por poco tiempo, al cultivo de la hoja de coca. Hace ocho años que vive en el municipio El Sena, donde tiene parcelas de tierra que el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) saneó para la población migrante y oriunda. En ese suelo cultiva palmito y arroz y busca mercados en Brasil.

“El palmito es un producto muy requerido afuera. Creo que acá no lo valoran. No se vende mucho. En Chapare producen palmito de exportación y yo tengo una producción muy pequeña, pero da para sobrevivir”, relata Alfredo. Zapata vive con su esposa y sus dos hijos.

El mayor ayuda en la producción de la tierra y su hija atiende con su mamá el comercio que instalaron. Venden abarrotes.

El Sena está a siete horas de Cobija y la mayoría de su población llegó de occidente. Igual que en otros municipios, el apoyo al MAS es casi total. En el norte se está impulsando un corredor bioceánico para sacar los productos que se producen en Pando.

El sector transporte explica que para llegar al puerto de Arica, en el norte de Chile, se tarda desde Cobija unos 20 días. Lo que más se exporta es la madera. Una ruta, que fue confirmada por el director departamental de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra de Pando, Aldo Chávez, es a través de los ríos amazónicos hasta llegar al océano Atlántico.

La última exportación fue madera a Estados Unidos a través la hidrovía Madeira-Amazonas, en el noreste brasileño. La carga, almendrillo de primera calidad, salió de Cobija y llegará a los puertos de Alabama, EEUU, por una ruta reabierta al Atlántico después de 79 años.

Los productores de palmito buscan utilizar esta ruta para salir al mercado de Brasil. La idea no es llegar a otros países, sino que el producto nacional se quede en las diferentes ciudades de la amazonia brasileña. “Sería interesante que el palmito boliviano, que se produce en Pando, llegue en mayor cantidad a Brasil. La ruta por la que salió madera es una buena opción”, detalla Zapata.

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