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Adela Chambi no deja de trabajar. Habla mientras cocina los platos que venderá. Ella es de La Paz y ahora radica en el municipio de Puerto Rico, en Pando. Vive con sus tres hijos y su esposo.

La familia llegó a territorio pandino en 2010 y pudo acceder a una parcela de tierra en Santa Rosa del Abuná. Actualmente se dedican al comercio.

En su tienda, ubicada a una cuadra de la plaza central, ofrece comestibles, verduras, frutas, películas y ropa usada. En Pando el poder migrante contribuye al desarrollo, pero también tiene su precio político: un apoyo a ciegas al MAS de una mayoría de la población que migró, impulsada por las políticas del Gobierno. La familia Chambi tiene su parcela de tierra en la comunidad El Carmen, cerca de Puerto Rico.

En ese terreno cultivan arroz, yuca y frutas. Pero su fuerte es el comercio. De vez en cuando viajan a Cobija a recoger mercadería para vender en el municipio, que está cinco horas de la capital pandina. Adela recuerda su pasado. Lo hace sin muchos ánimos.

Su segundo hijo era menor cuando tomaron la decisión de mudarse del altiplano paceño. En Achacachi sobrevivían, así lo rememora. Su hija mayor acababa de cumplir 12 años cuando dejaron Achacachi.

Se enteraron que en Pando entregaban tierras para el cultivo. Fue el plan de colonización que impulsó el Gobierno de Evo Morales. No fue fácil llegar. Días de viaje por tierra y gestionar en Cobija la parcela fue todo un trámite.

Se necesitó un aval de la dirigencia de los interculturales, pero al final el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) saneó las tierras en que se quedó la población migrante. “Fue un cambio drástico.

Lo más difícil fue acostumbrarnos al clima. El calor a veces es insoportable. Mis hijos se enfermaron por los bichos. Eso fue terrible”, rememora Adela, mientras sigue pelando papa. Más tarde tiene que vender hamburguesas y salchipapas. Sus hijos atienden el negocio. El menor nació en Pando. “Es cambita”, ríe Adela Chambi, con cierto gesto de picardía.

Alta tasa de migrantes

A media cuadra de la plaza, un restaurante contrató artistas para que amenicen el almuerzo. Tocan morenadas, huayños y caporales. Los comensales son todos migrantes. Una mayoría accedió a las tierras, pero casi todos se dedican al negocio de productos. Otros son transportistas, como Fidel Mamani.

Él nació en Oruro y antes de  llegar a Puerto Rico vivió en Cochabamba, donde era taxista.

Hoy tiene un minibús que opera entre Cobija, Puerto Rico y El Sena. “Llegamos hace seis años con toda la familia.

Mi esposa es de Cochabamba y tiene su negocio. Yo manejo (el minibús) nomás”, relata Fidel. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, Pando reporta la mayor tasa de migración en Bolivia. En el censo de 2012, el departamento registró 107.610 personas.

De esa cifra, el 41,3% es migrante, la mayoría del occidente. En el mismo censo, la migración en todo el país alcanzó 359.435personas, equivalente al 4,1% de la población mayor a cinco años que reside en el país. Por lo tanto, cuatro de cada 100 personas son migrantes. En los últimos años fueron creadas por lo menos 80 comunidades campesinas en Pando. Eso significa un 20% más de las

que existía. El dato fue lanzado por el gobernador pandino, Luis Adolfo Flores. Explica que las nuevas comunidades están levantadas en tierras privadas que eran barracas y también en suelos fiscales. “En Pando existen 110.000 habitantes y un 20% es fruto de asentamientos. La gente del interior del país es una mayoría en el departamento”, puntualiza la autoridad.

Programas del Estado

La exalcaldesa de Cobija Ana Lucía Reis detalla que hay comunidades que cuentan con mucha tierra y que la ofrecen a las personas a cambio de ocupar el territorio. “Es para las personas que de verdad lo necesiten”, dice la exautoridad.

En el lugar son construidas viviendas en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas. Desde el Ministerio de Desarrollo Rural se impulsan políticas para los migrantes, como el plan de desarrollo económico territorial. También hay programas para los campesinos oriundos. Uno de ellos es el plan Empoderar, que tiene como objetivo impulsar proyectos de desarrollo productivo. La oposición reclama por esta migración.

El senador Homer Menacho considera que existe un factor político tras la política migratoria que impulsa el Gobierno. El legislador denuncia que a cambio de las tierras existe el compromiso de apoyar a Evo Morales.

“Todo eso no es gratis. Expropiaron tierras privadas para dar a los migrantes. No estamos en contra que los hermanos de otras ciudades lleguen a Pando, pero vienen prometiendo votos para el MAS”, reprocha. Alejandro Almaraz fue viceministro de Tierras cuando nació este proyecto, idea del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Almaraz estuvo a cargo de la primera llegada de 400 campesinos del occidente. Se creó la comunidad Bruno Racua, donde les dieron viviendas. En un principio no había servicios básicos, pero ahora la mayoría de las comunidades tienen todas las comodidades. Las paredes de las casas en varios municipios de Pando muestran ese apoyo al MAS. Parece que otros partidos no estarían presentes. Y los campesinos migrantes solo hablan de Evo.

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