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La empresa OAS analizó a Evo Morales cuando era dirigente cocalero. La compañía brasileña siguió y compartió con el entonces sindicalista varios momentos antes de ser presidente. Un alto ejecutivo de la compañía, Augusto César Ferreira Uzeda, conocido como César Uzeda, llegó a Bolivia en plena campaña de 2005. Él era director internacional de OAS y acompañó al MAS durante la etapa proselitista. Luego de la paralización de la construcción la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, la empresa no miraba a Bolivia como un negocio ‘potencial’ y su molestia sacudió sus jerarquías.

EL DEBER accedió a los mensajes de WhatsApp y Telegram que figuran en el cuadernillo de investigación por el caso Lava Jato en Brasil y que demuestran los mensajes que recibía y enviaba el presidente de OAS, José Adelmario Pinheiro Filho, mejor conocido como Leo Pinheiro. El ejecutivo tuvo una alta participación entre 2011 y 2014 en negocios con Bolivia. Las gestiones fueron realizadas por César Uzeda y una persona llamada Jorge Fortes.

En los mensajes no se mencionan reuniones con personeros del Gobierno. El único encuentro que figura en la lista de agenda de OAS es con Antonio Mullisaca, que en 2013 ocupó la presidencia de la Administradora Boliviana de Caminos (ABC) y que se desempeña como viceministro de Inversión Pública y Financiamiento Externo desde mayo de 2017.

En un principio OAS visualizaba buenos negocios en Bolivia; sin embargo, salió protestando y acusando que en el país no hay ‘potencial’ para captar inversiones. Uzeda estaba encargado de medir el termómetro político en la región.

Era el experto para codearse con los candidatos más potables para llegar a las presidencias de los países que conformaban la denominada alianza del Siglo XXI, liderada por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y secundada por el mandatario brasileño en ese periodo, Luiz Inácio Lula Da Silva, que actualmente paga una condena de 12 años de presión en Brasil por sus vínculos con OAS, una de las empresas que forma parte del caso Lava Jato.

Lava Jato es el caso de megacorrupción que se originó en Brasil y se dispersó por toda América Latina, involucrando a más de 45 corporaciones. Cuatro de ellas son empresas estatales brasileñas, entre las que destaca la petrolera Petrobras y su subsidiaria, la Distribuidora BR. Las otras dos son la procesadora de gas natural Transpetro y Eletrobras.

La misión de Uzeda

Uzeda tenía la misión de organizar las campañas de los candidatos emergentes. En Chile entregó un jet privado a Marco Enriquez Ominami, postulante de izquierda. También financió la campaña de Michelle Bachelet.

Leo Pinheiro, también detenido desde 2016 en Brasil por el caso Lava Jato, confesó en un interrogatorio judicial que financió ilegalmente la campaña presidencial de Bachelet. El entonces presidente de OAS reveló que pagó 101,6 millones de pesos chilenos (más de $us 100.000) para la campaña de la candidata chilena.

Lo hizo con Michelle Bachelet, en Chile; con Ollanta Humala, en Perú, y con Rafael Correa, en Ecuador. Con Evo Morales se reunió en Chimoré en 2005 y luego hubo otras citas, según las comunicaciones a los que tuvo acceso EL DEBER. Uzeda tenía el cargo de director internacional de OAS y era el brazo derecho de Pinheiro.

En Perú, a Humala le inyectó dinero y en Bolivia participó de la etapa proselitista de Evo. Es por eso que estuvo en Chapare en un acto de campaña en 2005, como se registra en una fotografía que fue publicada en medios brasileños.

Los mensajes de Pinheiro se produjeron entre 2011 y 2014. Los contactos hablan de la construcción de la carretera Potosí-Tarija, que en un principio fue adjudicada a la también compañía brasileña Queiroz Galvao (2003), pero por incumplimiento de contrato la ejecución de la vía fue entregada a la también brasileña OAS (2007). Pinheiro, en su declaración a la Fiscalía de Brasil, desveló que el expresidente Lula da Silva lo presionó para que se haga cargo de la construcción de esa carretera a cambio de compensaciones a futuro. La meta de OAS era la vía que pasaría por el Tipnis.

“Creo que es una buena señal. Estoy siendo perseguido por indios bolivianos. Está todo bien. Cené ayer con EP y tuve un encuentro con MV. Necesito conversar contigo. Se me ocurrieron algunas ideas. Abrazos, Leo”, escribió Pinheiro durante el conflicto que se vivía en Bolivia por la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

Las iniciales que menciona Pinheiro se refieren a personas con quienes se reunió en Bolivia, concretamente en Santa Cruz de la Sierra. Luego viajó a Tarija y pasó por Potosí y Uyuni.

En un mensaje de Fortes a Pinheiro, que era el encargado de relaciones institucionales de OAS, comentó que un ministro brasileño llegó a las oficinas de la empresa en Brasilia y mencionan a un ‘profesor’ que supuestamente realizó las gestiones con el Gobierno boliviano para que OAS salga de la manera más tranquila.

“El profesor le dice al gobierno boliviano que el gobierno brasileño no está de acuerdo con la expropiación de los bienes de la empresa constructora, que no está de acuerdo con la ejecución de garantías y que no acepta represalias en otras obras, solo después de que hayamos realizado el depósito”, dice parte del mensaje enviado el 5 de mayo de 2012.

El ministro de Comunicación, Manuel Canelas, dijo que espera que se presenten denuncias y remarcó que en anteriores ocasiones se publicaron semejantes acusaciones por este caso que no terminaron en nada.

“Esperaremos las investigaciones, si alguien quiere presentar una acusación o tiene prueba, que lo haga. En los últimos años se han hecho denuncias con grandes titulares que no han terminado en nada”, sentenció Canelas.

Pinheiro se acogió al método de cooperación en la investigación en Brasil. El empresario dijo que, para evitar conflictos diplomáticos con Bolivia, Lula presionó a OAS para que tomara el relevo de Queiroz Galvao y concluyera la vía Potosí-Tarija, pese a que, según Pinheiro, eso representaba pérdidas económicas por los arreglos que había que hacer y por los precios previstos.

Luego se abrió otro episodio y fue el más esperado por OAS. Era la vía por el Tipnis, que fue adjudicada en 2008 y tenía que ser construida en tres tramos. Para financiar la carretera, Evo Morales y Lula da Silva firman un acuerdo para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil otorgue un crédito al país de $us 332 millones. Bolivia tenía que aportar $us 83 millones, siendo el costo total de la vía de $us 415 millones. En 2011, se inició la construcción.

Luego, el movimiento indígena impidió la ejecución de la obra, lo que obligó a que OAS salga del país. Aun así, Pinheiro señaló que la compañía logró $us 180 millones en Bolivia.

“Tenemos más de $ 180mm allí (Bolivia). Su pelea con nosotros resultó en: -Cambio de $30 mm de garantías por dinero en efectivo. Afirmó que no cumplimos con el contrato, cuando el BNDES no financió. Afirmó que fue nuestra culpa. -Impuestos pagados por facturas impagas $10mm -Arbitraje de Queiroz Galvao, que nos fue subrogado en el acuerdo para asumir su trabajo (era parte del acuerdo de pago) -$ 50mm -Reclamaciones de servicios pagados y no pagados -$30mm - Arbitraje por incumplimiento de varios artículos contractuales por un valor de $ 20 mm -Otros artículos varios- $ 40mm. Vale la pena cualquier sacrificio. Fui a llevar al ex ministro (Nelson) Jobim para conocer en el acto las secciones ejecutadas y comenzar una estrategia, Política/Negocios”, escribió Pinheiro tras acabar sus negocios en Bolivia.

Canelas insistió en que se deben presentar pruebas y denuncias sobre posibles actos de corrupción y el ministro no ve mensajes que acusen a funcionarios del Gobierno boliviano.

En su último mensaje, le preguntan a Pinheiro: “¿Consideras este país con buen potencial?” y el ejecutivo responde: “Ninguno!!!”.