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Desde que el 1 de abril el Tribunal Supremo de Justicia decidió quitarle el poder a la Asamblea Legislativa Nacional, Venezuela no encuentra el camino de la pacificación. Las protestas callejeras en contra del Gobierno de Nicolás Maduro se renuevan todos los días, mientras que las fuerzas policiales agotan sus reservas de granadas de gas lacrimógeno y balas de goma que impactan en la humanidad de los movilizados.

Pese a que el presidente Maduro trató de bajar la tensión subiendo el salario mínimo un 60%, la excesiva devaluación hizo que la medida sea una gota que trata de apagar un incendio. Luego, convocó una Asamblea Constituyente para tratar de canalizar el descontento por la vía electoral, pero los movilizados no quieren cambiar la Constitución chavista, sino que el proceso iniciado por Hugo Chávez vaya a plebiscito, que sea el voto el que defina la continuidad de su delfín.

En medio quedaron las muertes de protestantes, abatidos por disparos de armas de fuego o por traumatismos causados por granadas de gas y balas de goma. Las protestas ya no solo se llevan a cabo en Caracas, sino que han saltado a varias ciudades del país. Mientras Maduro activa la convocatoria a Asamblea Constituyente, la represión callejera recrudece y los enfrentamientos son el pan de cada día en un país donde escasean los alimentos. 

 

Las pancartas escritas en madera se han convertido en una forma de protección
Los gases lacrimógenos irritan a los manifestantes y policías por igual. Los movilizados utilizan antiparras de natación para tratar de que el gas no llegue hasta sus pupilas.
Un grupo de universitarios evacua a un joven atropellado por un carro policial. Los manifestantes utilizan máscaras de pintores para tratar de protegerse de los gases lacrimógenos
Las bombas molotov en botellines de cerveza son el arma predilecta de los manifestantes contra la Policía
Los contingentes de la Policía Bolivariana de Venezuela se enfrentan todos los días a los manifestantes, que denuncian que no lanzan los gases hacia arriba, sino que los apuntan al cuerpo de los movilizados

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