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Desde que tenemos conocimiento, la conservación de los alimentos ha sido fundamental para la supervivencia, las reservas de alimentos eran necesarias para sobrevivir durante los largos y gélidos inviernos o las prolongadas sequías, como también para prevenir la escasez en caso de guerras y epidemias.

Más de uno ha recorrido los supermercados, pulperías de barrios y mercados en un solo día para aprovisionarse lo suficiente y afrontar esta cuarentena que, inicialmente, no duraría más de 14 días.  Sin embargo, la declaratoria de emergencia sanitaria ha vuelto a poner de cabeza a la ciudadanía en general. Y desde hoy la “locura” reinará nuevamente en todos los lugares de abastecimiento para poder cubrir las necesidades alimenticias de la familia, pues la cuarentena se extenderá hasta el 15 de abril.

El problema radica en qué hacer con tantos alimentos en la heladera y, peor aún, si ya no se encuentra lugar para colocarlos.

La nutricionista María Regina Arrien manifiesta que lo primero que debemos hacer antes de almacenar los alimentos en la heladera es verificar que esta se encuentre con una temperatura correcta ( 2 y 5 grados, nunca más de 8). Mientras que el congelador en 18 grados bajo cero. Recomendó tomar en cuenta que el frío “pesa”, así que la zona inferior del frigorífico es siempre más fría que las superiores.

Por otra parte, comparte una serie de tips sobre dónde y cómo almacenar o refrigerar los alimentos.

Recomienda que las verduras y frutas no sean refrigeradas en la parte inferior de la heladera porque es la zona más fría y puede dañarse más rápido el alimento.  

Lavar las frutas y verduras bajo el grifo con lavavajillas o agua con lavandina (remojar por unos 5 minutos, enjuagarlos y secar). Para un litro de agua usar 5 ml. de lavandina.  O también sirve el agua con un chorro de vinagre de manzana

Secarlas bien antes de conservarlos de esa manera se evita la aparición de hongos.

Guardar las frutas y verduras en bolsas de plástico perforadas (puede hacer los agujeros con tijeras o un cuchillo) y colocar toallas de papel debajo para absorber la humedad.

Separar las frutas de las verduras, así evitarás que el etileno que producen algunas frutas dañe las verduras.

Los tomates se recomienda conservarlos mirando hacia abajo. Si ya están demasiado maduros, lo mejor es hacer una salsa que se pueda congelar y usar de a poco. 

Para alargar la vida de las frutillas recomienda refrigerarlas dentro de un tupper con una servilleta absorbente y siempre con el rabito hacia arriba”, lo mismo que los higos.

Las papas y cebollas se pueden dejar afuera de la heladera, pero no juntas.

Colocando una o varias manzanas junto a las papas hará que estas últimas se mantengan frescas durante más tiempo y conserven todas sus propiedades. Las papas con brotes, una vez peladas, se pueden consumir sin problema, solo que estarán un poco más secas y dulces.

Una palta inmadura se conserva mejor a temperatura ambiente envuelta en periódico o una bolsa de papel gruesa.

Después de que madure, almacenarla en el refrigerador en una bolsa de plástico.

Los plátanos y guineos refrigerados se ponen negros y pierden su sabor. Necesitan humedad, por lo que es mejor almacenarlos con la base del tallo envuelta en un plástico.

El tallo de brócoli, cebolla verde y espárragos se conservan sumergiéndolo en un recipiente con agua fresca y tapando los ramilletes de brócoli con una toalla húmeda. Se recomienda cambiar el agua cada día y humedecer la toalla. 

Los huevos frescos se guardan sin lavar para que conserven su impermeabilidad y protección natural, así se conservarán entre tres y cinco semanas sin inconvenientes en la heladera. Lavarlos al momento de consumirlos. 

La oscuridad es amiga del ajo y la cebolla, por lo tanto se almacena en bolsas de papel con orificios.

El apio se conserva bien en el refrigerador envuelto en papel aluminio. Si se almacena en una bolsa de plástico, perderá su firmeza y sabor.

¿Y si decidís congelarlas?

Esta es una de las mejores formas de conservar las verduras como las frutas.

Antes de congelarla, lavar la fruta/ verdura adecuadamente, secarla y dividirla en porciones pequeñas en recipientes plásticos.  De esta manera se puede sacar del congelador lo que se necesite para una receta, sin preocuparse por descongelar toda la bolsa. Y, si se utiliza en un batido o licuado, ni siquiera hay que descongelarlas. 

La mayoría de las verduras se pueden congelar, exceptuando aquellas que se comen en crudo, como el tomate, pepino, lechugas, pimientos.  Esto debido a que pierden su textura, olor y sabor. 

Y por último la especialista recuerda que hay que etiquetar cada tupper o bolsa con nombre del producto y fecha de congelación. Además, no olvidar que la mayoría de las frutas y verduras podrán consumirse entre los 8 y los 12 meses después de su congelación.


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