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La nutricionista Rita Medina remarca en su artículo lo que significa el exceso de tejido adiposo, que puede concentrarse especialmente en determinadas regiones del cuerpo, y sobre todo, cuando el exceso de grasa se acumula de forma preferente en la cavidad abdominal, hablamos de la obesidad central (son los típicos barrigones) muy peligrosa para la salud.

Más barriga más riesgos

La primera definición de obesidad central fue propuesta por la Organización Mundial de la Salud, OMS, y se basó en la relación cintura/cadera, de esta manera, la obesidad central fue la propuesta por el panel de expertos en detección, evaluación y tratamiento de la hiper colesterolemia (NCEP-ATP-III). 

Según esta definición, la obesidad central se caracteriza por una circunferencia de la cintura mayor de 88 cm en la mujer y 102 cm en el varón.

Existen abundantes pruebas que identifican la obesidad central como uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2, resistencia a la insulina y enfermedades cardiovasculares.

¿Por qué hay resistencia a la insulina y diabetes?

Mientras más tejido graso existe, más difícil es para la insulina realizar su labor y poner en marcha la transportación de glucosa (azúcar), como las células grasas no tiene receptores insulínicos, la labor se dificulta.

El organismo lo interpreta como ‘tengo que secretar mayores cantidades de insulina porque no puedo permitir que el azúcar salga de los rangos normales’. Este efecto compensatorio es de doble filo porque mientras más alto es el nivel de insulina, más alta la resistencia.

¿Qué hace la insulina?

La insulina es una hormona anabólica, que propende la subida de peso. Por eso, los pacientes con obesidad abdominal, si bien logran compensar sus niveles de azúcar dentro de rangos normales, a la vez tiene unos factores que le están generando mayor aumento de peso y con el mayor aumento de peso, más resistencia a la insulina. Es un círculo vicioso.

¿Cuáles son las consecuencias?

El órgano productor de insulina, que es el páncreas claudica, ya no puede más responder, ya no puede compensar la resistencia a la insulina y colapsa, es entonces cuando aparece la diabetes.

¿Podemos prevenir la diabetes?

Si logramos corregir el sobrepeso y disminuir la grasa visceral, podremos prevenir la diabetes, una enfermedad que cuando se declara es incurable.

 ¿Cómo evitar la obesidad abdominal?

Se ha constatado que una reducción del peso y, en consecuencia, de la grasa abdominal repercute positivamente en varios factores de riesgo cardiovascular y de manera muy especial, en la normalización del metabolismo de la glucosa (diabetes).

Cuando una persona sólo presenta obesidad abdominal puede encontrar la solución a su problema en un plan de alimentación adecuado que debe ser diseñado para movilizar las grasas del estómago. Es importante consultar a un nutricionista dietólogo.

El plan ideal: dieta + ejercicios

El mejor plan tiene que involucrar los hábitos, la condición socioeconómica y los factores limitantes para el paciente. Por supuesto, el plan dietético debe ser comprendido y contar con el apoyo de la familia.

Tomar un ritmo de ejercicios de acuerdo a su condición física, edad y estado metabólico es importante. Debe empezar poco a poco, y si tiene problemas cardiovasculares o mucho sobrepeso, tiene que acudir a un especialista.

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