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Es su décima novela. En Tío Rómulo, mi fantasma, la imaginación de Alcides Parejas se debate entre su natal Portachuelo y la nación Argentina, empujado por la añoranza de sus ancestros y la arriesgada incursión en la ciencia ficción.

“El personaje principal del libro y en el que me he inspirado es mi tío Rómulo, que existió de verdad. Era hermano de mi abuela materna y amaba entrañablemente su tierra, Santa Cruz, y a su familia portachueleña. El libro es un tributo a él, que mantuvo una relación muy linda con su familia cruceña desde Argentina. Me animé a introducir algo de ciencia ficción en esta nueva novela porque era un desafío personal para mí”, explicó Parejas sobre las razones de esta nueva apuesta, que será presentada mañana, a las 20:00, con un vino de honor en la Casa Melchor Pinto.

Tío Rómulo, mi fantasma ya está a la venta en todo el país, tiene un valor de Bs 35 y es parte del plan lector de La Hoguera, esto significa que se ofrecerá como lectura para el nivel secundario en los colegios del territorio nacional.

Está dirigido a estudiantes entre 12 y 17 años y tiene muchas pinceladas de historia, sobre todo de Argentina y Portachuelo. Contempla capítulos enteros sobre los golpes de estado en la Argentina de esa época.

Ficción, fantasmas, investigación histórica y carga emocional en cuanto a la importancia de la familia y la amistad, son los principales ingredientes.

Aventura de las letras

La trama del libro se centra en un historiador jubilado, que aburrido del letargo de sus nuevas horas de ocio, empieza a ser visitado por un fantasma.

Entre el protagonista y el etéreo ente surge una entrañable amistad, basada en las tradiciones y las raíces.

Mientras ocurren estos encuentros sobrenaturales, el historiador comienza un proyecto que hace muchos años había prometido a su abuela, un homenaje a Portachuelo, su ciudad natal. Mientras escribía la loa, el fantasma iba leyendo su trabajo discretamente.

Entre tanto el jubilado recolectaba datos de sus antepasados para continuar la historia, se da cuenta -por una fotografía-─de que el fantasma es Rómulo Mercado, un familiar que por distintas razones terminó viviendo en Argentina y convirtiéndose en ciudadano de ese país, abogado y militar.

Es entonces que el jubilado empieza a investigar más sobre la vida de Rómulo Mercado, hasta darse cuenta de que estaba metido en política, por lo que estudia la coyuntura del país vecino.

Tanto el jubilado como el fantasma presienten que el encuentro entre ambos no es fortuito.

Entonces el historiador, gracias a una charla que tuvo con sus pequeños nietos sobre fantasmas, sugiere probar si el fantasma de Rómulo tiene poderes para viajar en el tiempo. Es así que Rómulo orbita al pasado y se lleva consigo al historiador jubilado.

Llegan a la Argentina de principios del siglo XX, en una convulsión política total. Con dos viajes al pasado se enteran de que Rómulo era el brazo derecho del presidente Hipólito Yrigoyen.

Entre el jubilado y el tío Rómulo nace una entrañable amistad y complicidad, que más allá de la ficción demuestra lo importante que son las raíces familiares.

 

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