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El domingo, tras tres horas y media de expectativa, Joaquin Phoenix cerraba los Óscar con el anuncio del ganador del mejor actor de 2020. ¿Ganaría la emotividad o se enfrentaría limpiamente el talento? Pues, críticas de por medio, se impuso la trayectoria y el impactante papel que interpretó el galés Anthony Hopkins en El padre.

El mundo esperaba ver al veterano actor de 83 años subir al escenario, así como lo hicieron todos los demás ganadores, pero no sucedió. Joaquin se despidió, hubo aplausos de sus colegas y la transmisión finalizó. ¿Y Hopkins? Dormía, como contó su agente. 

"Tony estaba en Gales, donde creció, y estaba dormido a las cuatro de la mañana cuando le desperté para darle la noticia. Estaba muy feliz y se sentía muy agradecido", dijo Jeremy Barber a la revista People. 

Acto seguido, el anteriormente ganador del Óscar por su papel de Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, grabó un video que compartió en Instagram para agradecer la estatuilla.

"Aquí estoy en mi tierra natal, en Gales. A los 83 años no esperaba recibir este premio y estoy muy agradecido. Quiero rendir homenaje a Chadwick Boseman, a quien perdimos demasiado pronto. De nuevo, muchas gracias a todos. Realmente no esperaba esto, así que me siento muy privilegiado y honrado", expresó.

Vale la pena aclarar que, según el periodista del New York Times Kyle Buchanan, Hopkins no se conectó virtualmente porque la Academia prohibió estas conexiones. 


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