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No dudó en bajarse del vehículo que lo llevaba a una reunión. El vicepresidente Álvaro García Linera demostró talento como anfitrión de su casa, donde no cuentan con una trabajadora del hogar, por lo que junto a su esposa, la presentadora de noticias Claudia Fernández, se han dado modos para continuar con sus vidas tras la llegada de su primogénita, Alba, hace tres semanas (el 17 de mayo cumple su primer mes).    Alba García Fernández llega a la sala en brazos de su padre, enfundada en un minivestido  mangas largas y con una pequeña vincha que adorna su frondosa cabellera negra que, asegura Claudia, es herencia del papá.

Álvaro la muestra a la cámara y posa sonriente al lado de Claudia, quien asegura que es la primera fotografía oficial que le toma un medio de comunicación, luego del nacimiento. "A ver qué nos dice cuando crezca y vea estas fotos", ríe la mamá sobre la decisión de que la bebé tenga su primera sesión.

Álvaro se despide y deja en Claudia la posibilidad de que narre cómo han sido estas tres semanas. A la presentadora, que regresa hoy en la noche a la pantalla por Red Uno, le brilla la mirada.

 ¿Tres semanas caóticas?
Caóticamente hermosas como dicen y es verdad. Cada día es una experiencia nueva. La bebé se despierta cada tres horas para tomar su leche y cambiarla. Hay que estar todo el tiempo pendiente de ella. Mi sueño es más ligero, ya no duermo profundo.     

¿Duermen con ella?
Sí, está el moisés pegado a mi cama y algunas noches cuando hace mucho frío la traemos a nuestro lado para calentarla.

¿Cómo te cambió la vida?
Mucho. Desde el momento en que Alba nació siento que yo también renací, es como una inyección de vida y de adrenalina. El día de la cesárea me olvidé del dolor y de la molestia, porque ese mismo día me paré para cargarla y darle leche, porque sentía que tenía que hacerlo.

¿Un amor distinto?
Definitivamente. Tú amas a tus papás, a tu pareja y a tu familia en general, los amas, pero el amor hacia los hijos es inexplicable, no hay palabras, eres capaz de arrancarte el corazón por ellos, uno renace con ellos.

¿Pausa a los sueños?
Ahora la prioridad es Alba, ahí está la diferencia. Si en algún momento ella me necesita, dejaré todo. La idea es llevar adelante los planes que tenía, es más, el trabajo lo retomo este domingo (hoy), pero solo estaré en el noticiero de las noches. Alba se quedará con una persona que me acompañará y Álvaro estará más temprano en la casa. 

¿Cómo fueron estas semanas para él?
Durante el embarazo y ahora, Álvaro ha sacado mucho más tiempo, pero sé que su agenda es complicada, pues comienza desde las cinco, aunque intenta por lo menos venir a almorzar, o en la tarde. Está mucho más pendiente de nosotras, además que también cumple su rol. Se encarga de bañarla en la noche. 

¿Y en la madrugada?
También se levanta, aunque hasta las cuatro me ayuda porque después se alista para salir, pero a las doce, que toma la leche, y luego a las tres, también está ahí ayudándome a cambiarla o a sacarle los ‘chanchitos’. Es una tarea de ambos.

¿Lactancia materna?
Está con materna, pero por mi regreso al canal empezó a tomar fórmula. Agarra mamadera, la idea es que solo sea materna.

¿Cómo fue la lactancia?
Fueron los momentos más difíciles. La herida de la cesárea no, pero la lactancia, los primeros días fueron muy dolorosos, pero no hay opción de decir ya no. Tenía heridas y me sangraban, aun así continué. Algunas mamás me dieron consejos, porque a veces es una mala postura de la mamá o el bebé, pero estamos mucho mejor.

¿Aprendiendo?
Es así, cada cosa es nueva, cada una tiene una experiencia diferente. A algunas mamás le sirvieron algunos consejos, a otras no. No hay un libro para ser mamás.

¿Este tiempo te las arreglaste sola?
Sí, solo con ella. El tiempo para mí se redujo considerablemente porque ya no dedico una hora en arreglarme, alistarme y maquillarme, ahora lo hago todo en 15 minutos (risas) y eso que me dicen que ahora se la pasa durmiendo y que espere a cuando cumpla dos años, no va a querer desprenderse, pero es así, a reducir los tiempos, no cortarlos, porque también necesitas tiempo para ti, o si no te puedes deprimir.

Estás bien físicamente...    La lactancia ayuda, aunque al final nada es lo mismo (risas). Al final bajé a mi peso.

Lo más gracioso con Alba...    Creo que es el cambio de pañales. Termino de asearla y cuando ya le estoy poniendo el pantalón, se hace otra vez (risas), o cuando voy por la mitad cuando la estoy cambiando y me pasa muy seguido, pareciera que hasta jugáramos con eso.

¿Sigue siendo la mamá de Álvaro la mujer más importante en su vida?
Creo que las dos. La mamá de Álvaro ya la conoció, viajamos a Cochabamba con la recomendación de su pediatra, pues la abuelita nos llamaba todas las noches y nos decía que rezaba por Alba para que esté bien, así que fuimos a verla. Sé que son las dos mujeres más importantes en su vida, porque no hay como el amor a tu mamá y a tu hija. Muy linda la señora.

¿A quién se parece Alba?
Es todavía muy pequeña, pero dicen que la nariz se parece a la mía y el encaje de cara a Álvaro.
Imaginá a Alba adulta...    Primero quiero que sea honesta con ella misma, porque eso hace que lo seas con todos. Que sea una guerrera, que luche por sus sueños, que no espere que nadie le regale, y trabajadora. ¿Cuál será el camino que ella decida? El que elija, igual estarán sus papás para apoyarla.

¿La ves en TV o política?
A veces salen al revés (risas). Como dicen, en casa de herrero, cuchillo de palo. Capaz que no le gusten los medios o ser un personaje público, pero respetaremos lo que ella decida.

¿Habrá hermanito?    
Todavía, estamos abocados solo a ella. Es nuestros ojos, pero no hay que decir nunca, aunque por el momento no hay planes.

¿Pronto regreso a la TV?
Lo que pasa es que salí mucho antes porque mi embarazo necesitaba de cuidados. Ahora ya no haré lo que hacía antes, que trabajaba 8 a 10 horas en el canal. Hoy se disminuye el ritmo. Estaré todo el día con Alba y recién voy para el noticiero de la noche.

¿Se extraña ese ritmo?
Si no estuviera Alba claro que lo extrañaría, pero este tiempo me he concentrado solo en ella, desde preparar su llegada hasta tenerla en brazos. Entender qué quiere, qué la hace feliz, qué le molesta, qué la tiene incómoda, es una entrega casi absoluta, así que no tuve la oportunidad de extrañar.

¿La bautizarán?
Sí, soy creyente de Dios, soy católica. Es un tema que no hemos conversado aún, pero creo que será el próximo año. No considero que sea determinante, porque ella elegirá si va a ser católica o cristiana.

¿Quién cocina ahora?
Álvaro generalmente trae la comida porque dedicarse a la cocina, más la bebé, ya es muy complicado. Tampoco soy una experta para sacar un plato en 10 minutos (risas). 

¿Qué costó más?
En el tema del baño Álvaro se ha hecho cargo, yo soy la ayudante, la que paso la toalla, su ropa y su pañal. Hay que tener habilidad para eso, como cortarles las uñitas, es mucha dedicación, pero es algo innato. Cuando estaba embarazada  me preguntaba cómo podían alzar a los  bebés, pero ya llegado el momento aprendes ahí, sobre la marcha.

¿Álvaro ayuda a que la mamá duerma un poco más? 
Sí, cuando llega se la entrego y hago otras actividades que no puedo hacer, como ir al supermercado. 

¿Sale a pasear Alba?
Hemos visitado casas y también hemos recogido su subsidio (risas). Es mi compañera.

¿Irá a guardería?
A mí me gustaría que vaya, pero cuando comience a caminar y a hablar. Les ayuda a ser más independientes y sociables. Aprenden cosas buenas, y también malas, pero sí, me gustaría que vaya.

¿La persona que ayudará a cuidarla es cercana?
Ella es de confianza, pues realmente no había alguien cercano que se pudiera quedar con Alba.
No puede haber mejor persona que mi mamá, o que mi hermana, pero ellas también tienen sus actividades, así que se trata de una señora que conoce a mi papá desde hace muchos años. Creo que después de ser madre recién logras entender el sacrificio y la entrega de tus padres. Ya sabes qué es amar más, solamente al ser madre. 

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