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Su proceso de alcanzar el éxito en el cine no fue largo ni difícil como le pasa a la mayoría de los otros actores. Colin Farell (44) entró por la puerta grande de Hollywood, a los 19 años, con la película Frankie StarlingSe dijo que era el nuevo James Dean, por su pinta y por ser un actor reservado, que habla muy poco y actúa mucho.



Los estudios lo querían en sus producciones, pues sabían que su presencia en sus películas garantizaba buena audiencia. Aceptaba casi todo lo que le ofrecían en el cine y empezó a trabajar en varias películas.

En 2003 la revista People en inglés lo eligió como el hombre más atractivo del mundo y en 2009 ganó el Globo de Oro por su interpretación en el filme Escondidos en Brujas.



Sin embargo, su gusto por el whisky, su debilidad por las mujeres y, finalmente, la cocaína tenían su carrera en la cuerda floja.


En 2003, el actor se convirtió en padre, junto con la modelo Kim Bordenave. James, su primogénito, nació con el síndrome de Angelman, una condición genética que ocasiona discapacidad del desarrollo y síntomas neurológicos, y en ese momento sus excesos se acentuaron. 

Luego de pasar casi dos años sin trabajo, Farell decidió apoyar a James.

Primero se fue a vivir cerca de donde residía su hijo, en Los Ángeles, después se trasladó a su lado, pues quería estar todo el tiempo con él, para cuidarlo. Todo cambió en la vida del actor, y algo que marcó también su existencia fue haber conocido a la legendaria actriz Elizabeth Taylor, con quien mantuvo una amistad hasta que ella falleció, y de quien recibió muchos consejos que lo influyeron notablemente.



En 2009 fue nuevamente padre, nació Henry Tadeusz Farell, fruto de su relación con la actriz y cantante mexicana de origen polaco Alicja Bachleda Curus.

En una entrevista, Farell reveló que el hecho de que James nazca con el síndrome de Angelman lo hizo reflexionar y cambiar de actitud. Se dio cuenta de que mientras él gozaba de salud, la desperdiciaba con el alcohol y las drogas, mientras otros, como su hijo, luchaba por tener estabilidad y un soplo de vida.

Farell solicitó a la Justicia de California la tutela del menor, que ahora tiene 17 años. Eso sería cuando llegue a la mayoría de edad, el próximo año. Ello debido a que por su incapacidad física y mental necesita mucho apoyo y cuidados, informa el diario La Vanguardia.

La audiencia legal será a fines de diciembre y la médica del joven ha dicho que él no podrá asistir al juzgado por su condición de salud, además de que no es verbal, se pone nervioso y pierde la concentración con facilidad.

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