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El viernes, Amazon Prime estrenó el documental El niño de Medellín, que relata la vida del artista colombiano J Balvin, desde sus inicios, su migración a Estados Unidos, hasta la realización de su primer concierto en solitario en su ciudad natal. La depresión que sufre el artista desde su juventud es abordada a lo largo de todo el documental de 95 minutos, mostrando la susceptibilidad de cualquier persona ante este trastorno mental.

José Álvaro Osorio Balvin recuerda que a sus 17 años partió a Estados Unidos para ayudar económicamente a su familia, que atravesaba problemas económicos. Perteneciente a una clase media, en la que sus amigos ricos lo consideraban pobre y los pobres lo veían como rico, dejó su zona de confort y partió tras el sueño americano comenzando como pintor y paseador de perros. En paralelo se inició en la música y pisó por primera vez el infierno al experimentar depresión. 

"Me entraba taquicardia, sentía ansiedad, me quería morir y no sentía esperanza", relata sobre las primeras sensaciones que lo llevaron a tomar pastillas para dormir.

Muchos años después, convertido ya en un ídolo de multitudes, viajando en su jet privado, con mansiones y colecciones de autos, el artista de 36 años entraba y salía de esa condición. Vuelve a describirla, esta vez habla sobre los temores que llegan y empeoran y lo llevan a sentirse "como fuera de su cuerpo".

Y en plena depresión actuaba, daba entrevistas y jamás negaba una foto, como él mismo relata, pues alguna vez que no alcanzó a cumplir el deseo de un fanático, como si se tratase de un "TOC (trastorno obsesivo compulsivo), nunca olvidó su rostro". 

"Siento que no estoy en mi cuerpo, todo afuera está bien, pero es el cerebro y este infierno es de verdad. Y llega el miedo al miedo. Si me ves en la tarima crees que no me pasa nada, somos unos payasos sonriendo", expresa a pocos días de cumplir uno de sus pocos sueños pendientes, ese gran primer concierto en solitario que lo tenía en una gran crisis a pesar de haber agotado entradas con muchos días de anticipación.

La meditación y su familia son parte del tratamiento con el que el intérprete de Mi gente sobrelleva este estado constante.

Tomas inéditas e íntimas muestran la vulnerabilidad y el estado más humano del ídolo que se ha convertido en un símbolo de fuerza y de lucha contra la depresión. "Cuando los temores llegan, cada vez se hacen más fuertes. Pero debo saber que saldré de esta y que lo haré más fuerte concluye Balvin.


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