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Beatriz Araúz. Texto | Aldahir Rodríguez. Fotos

La sonrisa pocas veces se borra de su tierno rostro. Luciana Parada Rodríguez (15) es una jovencita optimista y que lucha para tener un buen futuro, a pesar de cualquier dificultad. Es hija de Valeria Rodríguez Paz y de Antonio Parada Vaca, a quienes califica como los pilares fundamentales de su vida.

Nació con deficiencia proximal del fémur, una malformación en la pierna izquierda, que la obliga a usar una prótesis externa para caminar. Sin embargo, ello no ha sido obstáculo para que lleve una vida normal y feliz. Practica deportes, integra el cuadro de honor de su colegio y le encanta salir a bailar con sus amigas.

Ella

Cursa el cuarto de secundaria en el colegio Espíritu Santo. Cuando salga bachiller quiere seguir la carrera de Arquitectura.

“Me gusta ver crecer la ciudad, con sus edificios y avenidas. Me encantaría formar parte de esa transformación de manera creativa”, comenta Luciana.

Quiere formarse en una universidad de Estados Unidos y para ello se esfuerza por conseguir buenas notas y ganar una beca. Gracias a su dedicación integra el cuadro de honor de su colegio.

Ir al cine, salir a comer o pasear por los centros comerciales son sus actividades recreativas favoritas. Dice que las explota con sus amigas, con las que ya está comenzando a asistir a los quinceañeros. ¡Y bailan de principio a fin!

Nunca supo lo que era el bullying en el colegio y asegura que allí encontró solidaridad, respeto y cariño de parte de sus compañeros y profesores. Sin embargo, cuando sale no faltan las personas que miran su pierna, que la señalan o que le preguntan qué le pasó.

“La curiosidad de la gente no me afecta, es normal que la sientan y yo decidí que no me molestaría ni me sentiría mal”, manifiesta.

También le gustan los deportes. Practica tenis y básquet y aconseja a todos que los prueben, pues son su secreto para mantener un buen estado físico y mental.

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