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Mano de garfio

Esa vez se miró a sí misma y tenía una pata de palo. Sobre su hombro habitaba un loro parlanchín y no podía ver bien porque un parche le tapaba un ojo. Eso en un sueño. En la vida real Diana María Rocabado Llobet tiene 23 años y es dueña de una extensa cabellera castaña. No tiene aventuras en alta mar ni se enfrenta con demonios marinos, pero al ser la cabecilla de la comparsa Piratas 76 se convierte en la reina más ‘peligrosa’ del Carnaval.

La Paz le dio el aliento, pero Santa Cruz la crio. Tenía dos meses cuando canjeó el frío por el calor. Por su sangre corre la esencia chuquisaqueña, el coraje paceño y la alegría cruceña. Su mamá Cristina Llobet es de la capital, Sucre, y su tío abuelo era el mismísimo analista Cayetano Llobet (+).

El año pasado no se desprendía de Nicole Ribera. Ambas compartieron muchos momentos de diversión. Nicole como reina de Piratas 76 y Diana María como su inseparable amiga. La comparsa giró hacia ella y notó su entusiasmo en cada actividad del Rey Momo y eso fue suficiente para que la nombraran soberana del Carnaval de Romy Paz.

Diente de oro

Desparrama carisma y no se disminuye ante nada: “Soy chiquitinga, pero lo bueno viene en frasco pequeño”. Eso dice por sus 1,61 m de estatura. Es rescatista de animales y activista de un grupo que busca proteger a los caballos.

No le simpatizan las bebidas alcohólicas. Comparte, pero todo con un límite. “No necesito un trago para ser feliz”, encierra.

Binoculares

Diana María no ve al desnudo como algo “malo”, pero tampoco le gusta lo ordinario. Revela: “No tengo las medidas perfectas, pero me considero hermosa”. Se confiesa ‘flojita’ para el gimnasio, pero acude a él para poseer la figura de una diosa del mar. Dice que su familia es su cofre de oro.