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Acostumbrado a impactar desde su primera aparición en la entrega del Balón de Oro, esta vez, como si supiera que llegaba a ganar, Leo Messi asistió al Theatre de Chatelet, de París, con la familia completa y a cuál más elegante.



Antonella Roccuzzo cedió el protagonismo a los varones de la familia. Con un vestido dorado con escote y corte discretos, pasó desapercibida, algo que no hizo Leo, que uniformó su esmóquin con los de Thiago, Mateo y Ciro.

Los varones Messi vistieron esmóquin negro con brillo con solapa de raso, camisa blanca y corbata de moño. Lo único que los diferenció fue que el padre eligió zapatos de charol negros y los niños, zapatillas blancas.

La familia llegó en limusina y tras que pisó la alfombra roja, seguidores y paparazzis enloquecieron.

A diferencia de las anteriores apariciones de Messi en las que dividió opiniones con sus trajes de terciopelo, motas o bordó de raso, esta vez pasó por aclamación unánime.

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