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Por Brissa Pabón 

Son muchos los hábitos errados que adoptamos diariamente al usar y comprar cosméticos y que suponen un riesgo la salud.

Muy pocas personas suelen prestar atención a cómo guardan sus productos cosméticos, de qué manera los deben utilizar, o si los exponen o no a la luz solar o a la humedad. Por ello, debemos conocer los efectos que se derivan de su mal uso con el fin de evitar posibles riesgos.

La especialista en Dermatología, Karol Talavera, explica los errores más comunes y las recomendaciones que debemos tomar en cuenta para proteger nuestra piel cuando de cosméticos se trata. 

¿Comprar maquillaje en la calle?

El precio de un producto falsificado es mucho menor al del cosmético original. Pero a su vez, puede suponer un mayor riesgo de ocasionar problemas en la salud.

“En las calles o mercados encontramos muchos productos falsificados, los cuales se fabrican con ingredientes que no corresponden a los de la fórmula original, que no han pasado los controles de seguridad establecidos y nadie nos garantiza la calidad de sus ingredientes”, explica Talavera.

Estos productos “réplica” tienen un aspecto muy similar a los originales, pero pueden producir alergias, irritaciones, intoxicaciones y otros problemas más severos.

“Además, la mayoría de estos productos no cumplen con las normas de almacenamiento adecuado y la exposición a temperaturas extremas o a la luz solar directa puede afectar tanto a la estabilidad como a la seguridad del producto”, agrega la experta.

En la mayoría de los mercados de Santa Cruz se pueden apreciar puestos donde se comercializan réplicas de cosméticos expuestos a elevadas temperaturas y al polvo.

Utilizar productos caducados

Muchas personas, sin darse cuenta, guardan los cosméticos para volverlos a usar después de cierto tiempo y no se fijan en su fecha de caducidad, terminando con infecciones, manchas, arrugas o que el producto no cumpla con su función.

Mantener el producto durante un tiempo muy prolongado sin tomar en cuenta factores de higiene, da lugar a que el producto pueda infectarse con bacterias. A medida que transcurre el tiempo, esta acumulación de bacterias provoca daños en la piel, en los ojos, en los párpados y en la salud general de la persona.

Compartir el maquillaje no es una buena idea

El maquillaje contacta con mucosas y fluidos, como es el caso de los lápices delineadores de ojos y las barras de labios. Aunque compartir el maquillaje parezca una práctica inocente, no se debe hacer, pues puede provocar el contagio de conjuntivitis o herpes.

“No es conveniente compartir los cosméticos, ya que estos pueden convertirse en un vehículo de transmisión de enfermedades virales, bacterianas y micóticas”, advierte Talavera.

Olvidar la higiene


Se recomienda siempre aplicar los productos con las manos limpias, y lavar las brochas y otras herramientas de aplicación rutinariamente. De esta forma, ningún microorganismo entrará en contacto con nuestra piel y, menos, con el producto que estamos utilizando. De lo contrario podemos terminar con irritaciones o alergias.

Cuidados a tomar en cuenta

La especialista recomienda siempre leer las etiquetas antes de comprar o usar cosméticos, seguir todas las instrucciones y prestar atención a las advertencias. Además de tener buena higiene, lavarnos las manos antes de usarlos, no exponerlos a temperaturas extremas y no compartir productos para evitar trasmisión de enfermedades.

También debemos de tener cuidado con los cosméticos que contienen perfumes fuertes o altas concentraciones de alcohol. “Pueden causar dermatitis de contacto alérgica, eccemas, fotosensibilidad y urticaria en un porcentaje alto”, explica.

Por último, tomar en cuenta la importancia de cuidar nuestra piel, especialmente la del rostro, limpiándola y humectándola con productos adecuados para cada tipo de piel; como también usar diariamente protector solar, dormir las horas necesarias y llevar una dieta saludable.



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