A lo largo de su carrera, Marilyn Monroe acumuló cerca de cuatro millones de dólares en salarios cinematográficos, el equivalente a aproximadamente 42 o 43 millones de dólares de hoy.
Sin embargo, Monroe no era conocida por su prudencia financiera: gastaba de manera generosa con desconocidos, familiares y empleados, al tiempo que adquiría joyas, ropa y otros artículos de lujo para sí misma.
Tras el pago de deudas, costos de liquidación y gastos sucesorios, el patrimonio neto que quedó registrado en su testamento —presentado ante el condado de Los Ángeles— se redujo a aproximadamente 370.000 dólares.
El documento dejó 10.000 dólares tanto a su media hermana como a su asistente personal, y estableció un fondo educativo de 5.000 dólares para el hijo de esta última.
Los bienes materiales de Marilyn Monroe fueron legados a su querido maestro de actuación, Lee Strasberg, con quien mantenía una relación cercana.
Junto a su primera esposa Paula, Strasberg fue una figura parental para la actriz durante gran parte de su vida.
El testamento también le otorgó el 75% de los derechos de propiedad intelectual de Monroe, lo que se conoce como “residual estate”. El 25% restante correspondió a su terapeuta, la doctora Marianne Kris.
Según Forbes, que en 2020 ubicó a Monroe en el puesto 13 de su lista de celebridades fallecidas con mayores ingresos, la actriz generó ese año 8 millones de dólares.