Escucha esta nota aquí

Linda y delgada, dice que bajó nueve kilos en los días de crisis nacional, de vestir discreto y de amable trato. Así es Gabriela Antelo Miranda, la esposa de Luis Fernando Camacho, el presidente del Comité pro Santa Cruz.

Cuenta que ya está un poco más tranquila, aunque sabe que los conflictos aún no se han solucionado completamente en todo el país. Tiene fe de que pronto volveremos a vivir en paz, como se merece todo el pueblo boliviano.

Gabriela (38) es cruceña, graduada en Relaciones Públicas y madre de dos jovecintas, Lucía (18) y Sofía (16) Abella, fruto de su primer matrimonio.

Hace 10 meses conoció a ‘Luisfer’, como llama cariñosamente al líder cívico. “Fue en una oficina y nos presentó una amiga en común, que es abogada. Charlamos y empezamos a salir. Me encantó su forma de ser, sencillo, todo un caballero, detallista, inteligente y firme con sus convicciones”, recuerda.

El 19 de julio se casaron en una ceremonia íntima y desde entonces Gabriela dice que es muy feliz.

Una gran familia

Luis Fernando Camacho Vaca (40) tiene tres hijos de dos matrimonios anteriores: María Fernanda (22), Luis Fernando (20) y José Luis (10) Camacho.

Todos viven en la misma casa: ellos dos, sus cinco hijos, más tres perros y un conejo. Y desean agrandar la familia, pero dentro de uno o dos años más.

“Todos los días le doy gracias a Dios por la gran familia que me ha dado. Somos hartos y muy unidos”, expresa Gabriela.

Dejó de trabajar afuera para quedarse en su casa, porque reconoce que administrarla es una gran tarea. Pero afirma que lo hace con mucho gusto, además de que tiene el apoyo de su esposo, que siempre está pendiente de todo lo relacionado con la familia.

Expresa que con él se complementan muy bien y que tienen gustos similares.

“Nos gusta quedarnos en nuestro hogar a comer rico y mirar televisión. A veces lo hacemos los dos solos, pero en algunas ocasiones es junto a los chicos que se meten en nuestra cama, que es grande y tiene espacio para todos”, cuenta.

Dice que ‘Luisfer’ es muy sociable y que le gusta recibir a sus amigos en su casa. Le encanta el Carnaval e integra la comparsa Testarudos. También es ‘de buen diente’, especialmente cuando se trata de comida típica, como un majadito, con huevo frito, yuca y plátano.

Los momentos difíciles

Gabriela cuenta que conoció a su media naranja tal y como es hoy, un líder. Ya era vicepresidente del Comité pro Santa Cruz y estaba de candidato a presidente.

“Siempre admiré su espíritu de lucha. No es conformista, cree que todo se puede mejorar y que se debe aspirar a más”, resalta.

Y agrega que es un hombre de una sola palabra y que lucha por lo que quiere, siempre apoyándose en la verdad.

“Uno de los aspectos que más admiro de mi esposo es su fe en Dios”, reconoce Gabriela.

“Cuando me comentó que iban a luchar por la democracia y la libertad, reconozco que al principio tuve miedo, pero él me dijo que era una causa justa y que Dios los iba a acompañar”.

Desde ese momento ella apoyó incondicionalmente a Camacho. Le dijo que vaya y luche, que ella se quedaría en su casa al cuidado de su familia.

“Me llené de fuerzas, las que nunca tuve en mi vida. Le expresé que el pueblo boliviano iba a salir victorioso. Cuando le pidió a Evo que renuncie en un plazo de 48 horas tuve la seguridad de que había hecho lo correcto”, expresa.

Y cuando él viajó a La Paz para entregar la carta de renuncia al expresidente, dice que sintió mucha incertidumbre e impotencia. Si bien confiaba en su marido, también sabía que el escenario al que iba era muy hostil e inseguro. Junto a su familia seguían las noticias por la televisión y las redes sociales y después oraban.

“Yo no podía quebrarme. Tenía que demostrarle mucha fortaleza y serenidad a él y a nuestros hijos, a veces tenía ganas de llorar, pero no lo hacía. Tenía que darle fuerzas”, asegura.

Algo simpático de esta dura experiencia fueron los memes y comentarios sobre Luis Fernando. Confiesa que lee todo lo que se dice de él y que se siente orgullosa de que la gente admire y quiera a ‘Luisfer’.