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“Me siento orgulloso de formar parte de un grupo de artistas como los Kjarkas, que durante más de cuatro décadas se ha dedicado a impulsar una de las riquezas más grandes que tiene el país: su música”, dice el músico.

“Hoy por hoy ritmos como la saya, el huaiño y los caporales, entre otros, son motivo de inspiración y orgullo para las nuevas generaciones, lo cual no sucedía cuando iniciamos nuestra carrera, y eso es una buena señal y motivo de orgullo para todos.

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