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"Cuando era un niño recuerdo que mi padre me hacía repartir 'porros' entre los invitados a sus fiestas". Esa es la dura confesión de Cameron Douglas en el libro Long way home, que se publicará el martes. 

Las memorias de Cameron giran en torno a la dinámica de una familia no convencional en la que crece un niño y después un joven con un padre acostumbrado a fiestas sin fin. 

"Mi padre me decía: 'Oye, lleva esto a tu tío' y yo lo hacía sin darme cuenta hasta años después de lo que realmente había hecho. A medida que crecía iba de un lado a otro, subía a los balcones (afirma en referencia a la mansión familiar) y veía más de los que se suponía debía ver: 'A adultos haciendo las cosas que hacen los adultos que viven vidas excesivas'", cuenta Cameron en su libro. 

Su padre Michael Douglas, de 75 años, también se manifestó sobre esta dura etapa: "Hubo momentos en los que casi perdimos la esperanza... La vida se convirtió en una serie de crisis. Pensé que lo iba a perder".

Para saber

Durante años, Cameron fue adicto a la cocaína y a la heroína, y se convirtió en vendedor de metanfetaminas. Su vida parecía abocada a la autodestrucción hasta el punto de que, en 2009, fue condenado a ocho años de prisión.

Ahora se rehabilitó de sus adicciones y proclamó a los cuatro vientos que la culpa de su deriva fue exclusivamente suya.