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En una ceremonia tradicional de más de mil años de antigüedad, el nuevo emperador de Japón, Naruhito, ha ascendido formalmente al trono del Crisantemo, en reemplazo de su padre, Akihito, quien había abdicado un día antes.

El acto tuvo lugar en el salón del trono del palacio Imperial en Tokio. Naruhito se convirtió en el emperador # 126 de Japón, el último en una línea ininterrumpida que se remonta a 14 siglos.

El monarca nipón tiene 59 años y está casado con la emperatriz consorte Aiko. Son padres de una joven, la princesa Aiko, que no tiene la dignidad de sucesora, pues no llegará a ser monarca, porque la ley real de su país prohíbe a las mujeres asumir el trono.

El heredero del trono japonés es el príncipe Fumihito, hermano del nuevo emperador y estuvo en la ceremonia de entronización.

Hubo dos eventos importantes en el palacio Imperial. El primero, y en horas de la mañana, fue la ceremonia de entronización del emperador, donde asistió vestido con un traje tradicional de su país, acompañado de su familia.

En la noche el nuevo monarca ofreció una cena de gala. Asistieron 200 delegaciones de todo el mundo, entre ellos los reyes Felipe y Letizia de España, Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos, Felipe y Matilde de Bélgica, Carlos Gustavo y su hija la princesa Victoria de Suecia, Haakon de Noruega, el gran duque Enrique de Luxemburgo, Alberto de Mónaco, los príncipes herederos Federico y Mary de Dinamarca, y Carlos del Reino Unido, entre otros representantes de las casas reales, que han vestido de gala para este importante acto.

Japón se lució como anfitrión. En la cena de gala se sirvieron platillos típicos del país nipón, se escuchó su música tradicional y algunos de los anfitriones lucieron sus vestimentas típicas.

Aunque el mandato imperial de Nahurito es simbólico, pues no tiene poder político ni toma decisiones administrativas, es muy apreciado por su pueblo, que lo consideran el símbolo de la unidad de Japón.