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La fundación Descúbreme acaba de cumplir su tercer año activa en Santa Cruz de la Sierra. La conforman 28 madres de pequeños que tienen síndrome de Down, que trabajan por la integración e inclusión plena de las personas con esta condición en la sociedad. El 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down, estas damas impactaron en las redes sociales y en los medios con su campaña Calcetines disparejos, a la que se unieron centenares de personalidades y ciudadanos para promover el mensaje de que todos somos diferentes.

En días pasados, su directiva fue la invitada a nuestro Café de la Siesta para compartir el arduo y noble trabajo que realizan.

La lucha

Están agradecidas por el apoyo de la sociedad, que sobrepasó sus expectativas y les planteó el reto de trabajar en más campañas creativas. Sin embargo, sus obstáculos son más grandes, como la salud y la educación. “Nuestros hijos necesitan más supervisión que un niño normal, pero tienen todas las condiciones para asistir al colegio y estudiar”, expresa Mónika Rivero, presidenta de la institución.

Cuenta que, tras años de espera y lucha, lograron inscribir a sus pequeños en colegios regulares, un derecho universal que para ellas es un lujo al cubrir el costo de la colegiatura y el salario de una maestra integradora. Y la salud es un tema aparte, desde los exámenes hasta las operaciones que estos pequeños requieren en algunos casos. Además de las trabas que ponen los seguros de salud.

Soluciones

El primer lunes de cada mes organizan charlas de especialistas para los familiares de personas con síndrome de down. Y, pensando en grande, están elaborando un proyecto para reforzar la educación inclusiva.

Líderes. Tania Barrera, Mahely Bánzer y Lourdes Franco compartieron sus experiencias sobre la crianza de sus pequeños

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