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Como una de las estrellas de acción más rentables de Hollywood y un antiguo luchador de la WWE, gran parte de la vida de Dwayne Johnson se desarrolla en el gimnasio, hasta el punto de que viaja con el suyo propio -llamado Iron Paradise- cuando tiene que rodar lejos de casa. Sin embargo, si se encuentra en Los Ángeles, el actor prefiere acudir a alguno de los centros de culturismo más famosos de la ciudad.

Este tipo de locales son espacios "sudorosos, calurosos y sucios" que no se caracterizan precisamente por contar con instalaciones de primera calidad, y ahí es cuando entran en juego las botellas viejas de plástico que siempre tiene a mano para orinar. 

"Es cierto", admite el actor, "pero déjame que lo ponga en contexto. Suelo mantenerme muy hidratado durante mis entrenamientos, o al menos lo intento, y tengo que ir a menudo al baño. Al menos dos veces cada vez, así que no me queda más remedio que utilizar una botella", ha aclarado en una entrevista a Esquire.

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