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Soplan vientos de paz en la familia real británica. El príncipe Harry y su esposa Meghan Markle, duques de Sussex, inician un proceso de acercamiento con la reina Isabel II, de quien estaban distanciados. Por ello es que han decidido que el bautizo de su hija Lilibeth Diana, de tres meses, se lleve a cabo el próximo mes en la capilla de San Jorge, situada en el castillo de Windsor, en las cercanías de Londres, el mismo lugar donde casó la pareja en 2018.

De esta manera dan marcha atrás a su intención de renunciar a todas las actividades relacionadas con la corona británica. Aunque no han anunciado que retomarán sus actividades reales, los allegados de los royals comentaron que de a poco regresarán a protagonizar solo algunos actos oficiales y trabajos sociales. Posiblemente se queden a vivir en Los Ángeles por un tiempo más.



El acercamiento con la familia real empezó cuando Harry habría llamado a su abuela, la reina, para solicitarle una audiencia. La soberana aceptó y en octubre se encontrarán en Londres. A ello se suma el hecho de que el príncipe pidió a la soberana que autorice el bautizo de su hija Lilibeth Diana, en una tradicional ceremonia, tal como lo han realizado con todos los integrantes de la familia Windsor, desde hace varios siglos. informa el diario Independent.

Los duques de Sussex habían anunciado hace un mes que el bautizo de su hija pequeña sería en Los Ángeles, de manera privada y sin ningún tipo de protocolo. Ello quedaría suspendido, porque la niña tomaría los santos óleos en el Reino Unido, con todo el boato que acostumbra llevar a cabo la familia real.



El príncipe Harry no va a Londres ni tiene contacto con sus seres queridos desde que se inauguró la estatua de la princesa Diana, en julio pasado. Y Meghan desde que partieron de Londres, hace más de un año, y sería su primer contacto con los Windsor desde su entrevista en la TV con Oprah Winfrey, en la que los defenestró.

Si es así, todo el escándalo que se armó por la salida de los Sussex de la familia real británica, fue en vano, pues sus vidas volvería a la normalidad. Aunque se comenta que Harry ha puesto condiciones, y una de ella es que respeten su independencia y privacidad, y que él escogerá el trabajo real que llevará a cabo.



El príncipe siempre dijo que toda su vida estará al servicio de su patria y de la corona británica, que es un fiel vasallo de la reina Isabel II y que estará a su disposición cuando lo llamen. Sobre esto ni su padre, el príncipe Carlos, ni su hermano Guillermo, se han pronunciado.

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