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Durante la largada simbólica del Rally Santa Cruz, el animador de la velada se sorprendió cuando el vehículo Yahama subió a la plataforma y de él descendió una jovencita. "Es una mujer. No, es una niña", dijo en el micrófono mientras la presentaba.  Se trataba de Luciana Barbery, de 16 años, que acababa de 'largar' su primer Rally Santa Cruz.

Si es sorprendente verla corriendo con 16 años, lo era aún más cuando apareció en la Integración del Oriente, a los 10. Y más aún a los ocho, cuando montó una moto y no la soltó más.


"Es algo que empezó con mi abuelo, Ñol Barbery, siguió con mi papá, Gary Humberto Barbery, y continúa conmigo, que soy la única mujer de la familia que corre. Me gusta la adrenalina", expresa.

Aunque cuenta que el resto de su familia no estaba muy entusiasmada al principio, dice que hoy ya la apoyan y van a verla. 

Actualmente estudia el cuarto de secundaria en el colegio Domingo Savio y toma el automovilismo como una diversión, pero le gustaría convertirlo en su profesión y su trabajo.

Para ello sabe que debe prepararse mucho más, por eso los fines de semana sube su vehículo a una chata y se va al Autódromo o a la zona del Urubó para correr. 

Sus rutas preferidas son las anchas y rectas porque le permiten dar la velocidad al máximo.

En la carrera del sábado, el motor de su Yamaha falló y la obligó a abandonar. Dice que su vehículo no estará listo para la próxima competencia departamental, pero aprovechará para prepararse para otra y luego escalar a las nacionales. "Son otras ligas, pero si Dios quiere y la Virgen lo permite, lo conseguiré", asegura.


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