Vivió la discriminación en el mundo del modelaje en carne propia. Hoy es imagen de Yanbal para Latinoamérica

31 de octubre de 2021, 4:00 AM
31 de octubre de 2021, 4:00 AM

Es cochabambina de nacimiento, pero sus raíces nutren su ser de la diversidad propia de un país que se precia ante el mundo de ser un oasis de nacionalidades y culturas. Miranda Montealegre es una modelo, diseñadora y empresaria que, a sus 26 años, demuestra ser una joven madura, profesional y decidida a dejar una marca propia a dondequiera que vaya.

Por parte de padre tiene sangre quechua y aimara, mientras que por el lado de la madre es guaraní y afroboliviana. Toda una mezcla que ha marcado la piel y el corazón de una mujer que está dando grandes pasos en su carrera, logrando conquistar nuevos espacios para el modelaje boliviano.

Uno de los logros más recientes tiene que ver con ser parte de la campaña de Yanbal denominada Hecho en Latinoamérica, que resalta el orgullo de ser una marca creada por y para latinos. De acuerdo con esa visión, Yanbal eligió a Miranda para rendir homenaje a la mujer boliviana en la producción de su nuevo catálogo, en el que también participó la modelo Jimena Suárez.

Juntas fueron la imagen de la marca de cosméticos en el majestuoso salar de Uyuni, en un trabajo que sumó el talento de creativos bolivianos.

Este proyecto está en sintonía con el objetivo de trabajo de Miranda, empeñada en destacar el origen, la autenticidad y las raíces de la gente. Sus intereses personales son el modelaje, el diseño de modas, la danza (es bailarina de danza contemporánea) y la actuación, áreas en las que ya ha realizado grandes trabajos con un carisma que la hacen única.

Desafíos

Desde que le contó a su madre que quería dedicarse al diseño de modas y luego al modelaje tuvo su apoyo. Su padre, en cambio, no estaba convencido inicialmente, pero, poco a poco, cedió ante sus dudas al ver cómo su hija se abría camino en un oficio que puede tener muchos sinsabores.

Miranda estudió Diseño Gráfico y Diseño de Modas. Comenzó a posar para los diseñadores cochabambinos Gonzalo Plaza y Carla Quiroga. Después la contactaron del DAB (Diseño y Autores Bolivianos) y así dio sus primeros pasos como modelo luchando contra muchas barreras, las principales tenían que ver con el rechazo a sus rasgos autóctonos y el prejuicio de los que no conciben que una mujer con raíces indígenas pueda ser una modelo.

He tomado el modelaje como una oportunidad de reconocer mis orígenes. Antes no me cuestionaba nada, pero al estar frente a jurados, en castings y ser juzgada por mi imagen, muchas veces discriminada, escuchando comentarios negativos hacia mi aspecto, me reconocí a mí misma y me dije. ‘esto es lo que soy, así nací, tengo sangre indígena’ y me da orgullo. Eso me ha ayudado a abrazar mi identidad, saber que comparto mucha riqueza cultural diversa”, afirma.

Miranda, que es la única mujer entre cuatro hermanos, rememora lo complicado que fue criarse ente varones y haberse sentido empujada a adoptar una actitud similar a la de ellos. “De niña era muy varonil, me quería mostrar fuerte y dura para competir con ellos, no quería hacer lo que hacían las mujeres, de alguna manera quería rebelarme y mostrar que podía ser igual de fuerte que un hombre, por eso jugaba fútbol y practicaba artes marciales, no jugaba con muñecas, yo no quería”, comenta.

Pero su lado femenino se empezó a desplegar cuando le llamó la atención el modelaje. Y se dio cuenta de que aceptarse como mujer no le quitaba valor ni fuerza. “Todo tiene que ver con la seguridad, yo crecí con complejos que me nacían por la actitud de mi entorno, eso me generaba cierta sensación de inferioridad, pero luego me di cuenta de que podía superar todo eso”, añade.

Así se nutrió de sabiduría y hoy es feliz de reconocer que sus capacidades le permiten desarrollarse en cualquier área.

La modelo, que llegó a conquistar a los ejecutivos de la revista Vogue, no descarta una vida en pareja y formar una familia, pero, por el momento, quiere enfocarse en su carrera y su empresa, la agencia de modelos Nativa Catwalk, cuyas riendas retomó después de una pausa obligada por la pandemia. Miranda prefiere que todo fluya y que las cosas se den a su tiempo. Tiene la certeza de que va por buen camino.



 Campaña. Junto a Jimena Suárez fue la imagen de Yanbal y posó en el salar de Uyuni