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Una muñeca de porcelana. Eso es lo que parece Valeria Badell Lillo. De ojos claros, hermosa y dueña de una dulce voz. Tiene listo el equipaje que traerá al Reina Hispanoamericana 2019 en Bolivia, para llamarse Venezuela.

 Su vida. Maracaibo la vio nacer hace 22 años. Creció en esa ciudad bañada por las aguas del lago homónimo en el estado de Zulia. Soñó con ser reina de belleza y modelo desde niña. Seguía los concursos por la televisión y se decía a sí misma: “Algún día llevaré la banda de Venezuela en el pecho en el exterior”. Cuando estalló la crisis social, política y económica de la fábrica de misses, la vida de la rubia cambió. A pesar de las dificultades, en las que prefiere no ahondar, se quedó en su ciudad tratando de ‘esquivar’ las dificultades que vive la población. 

Sin embargo, hace siete meses decidió dar un giro. Se fue a residir a Miami. La esperaba su padre, que es ciudadano estadounidense y vive allá desde entonces. El contacto con Venezuela jamás se perdió, porque allí se encuentra su madre, otros familiares y sus amistades. Cuenta que ha vuelto varias veces a su país, pero solo de visita; no es fácil dejar la casa y sus afectos, pero en EEUU busca labrarse un futuro mejor y para ello tiene que ‘sacrificarse’. Aún sigue estudiando Comunicación Social y le falta poco para graduarse.

 También realizó algunos trabajos en la televisión, la radio y el modelaje. Eso le gusta. En Miami tiene más oportunidades para ser actriz y ya se ve actuando en telenovelas, películas y obras teatrales. Todo lo que hace es pensando en cómo construir su futuro y cree que su participación en los concursos de belleza puede abrirle las puertas al mundo del espectáculo.

 Con los pies en la tierra.  Sabe muy bien lo que es vivir en crisis. En su país lo ha experimentado y no le desea esa suerte a nadie. Repite que no es fácil alejarse de su tierra y empezar una nueva vida en el exterior. Se extraña todo, desde el paisaje de la ciudad, hasta la comida, pero las circunstancias obligan a tomar decisiones fuertes. Ella lo hizo. No tiene novio y está abocada Miss Hispanoamérica Venezuela: “La democracia y el deseo de un pueblo deben respetarse” Candidata. 

Valeria Badell nació en Maracaibo, pero se mudó a Miami hace siete meses en busca de oportunidades. El martes llegará a Bolivia 1. Triunfadora. Valeria, con la banda que la acredita como representante de su país 2. Modelo. Es alumna de Osmel Sousa y admira su trabajo como formador de misses a sus estudios, a su carrera como artista y ahora a su rol de reina de belleza. Aunque elige no referirse expresamente a la crisis de su país y de Bolivia, no puede quedar indiferente y dice que “es inevitable comparar el caso boliviano con el venezolano”.

 “Para ser clara, el problema es de confianza con las instituciones. Cuando existe confianza plena en esos entes la sociedad puede desenvolverse de manera natural. Las protestas que hay actualmente en Bolivia son accionadas por la desconfianza”, expresa. Manifiesta que “sea cual sea el motivo, la democracia y el deseo de un pueblo deben ser respetados”. Pese a lo que está sucediendo en Bolivia, no siente temor de visitar el país, y le recuerda al pueblo que el diálogo nunca se debe agotar para arreglar los conflictos de manera pacífica. 

Sobre la sede del concurso. Valeria nunca estuvo en Bolivia, pero sabe que es una nación muy diversa, con muchos climas, paisajes y una cultura prehispánica marcada, y admirada mundialmente. “Me enteré de que es un país con gente amable y con mucho color en sus ciudades, igual que mi país”, afirma. Está lista para llegar a Santa Cruz de la Sierra y vivir una hermosa experiencia. Quiere llevarse la corona para orgullo de su natal Venezuela. 

En las pasarelas. Es la primera venezolana que envía el zar de la belleza Osmel Sousa con su nueva organización de reinas, luego de que el año pasado dejara de ser presidente del certamen nacional. Eso convierte a Valeria en una representante especial de ese país sudamericano.

 El propio Osmel fue hasta Maracaibo para buscar a la candidata para el Reina Hispanoamericana en Bolivia. Él decía que quería a mujeres que, además de hermosas, “sean inteligentes, con buena oratoria y pasarela”. Valeria venció el casting y entró a la fase final del certamen. Para ello tuvo que trasladarse a Caracas, donde se llevó a cabo la gala del evento.

 En El Concurso by Osmel Sousa, como se llamó la elección, Valeria fue seleccionada para representar a su país y así se ganó el pase. Ella arribará el martes 29 desde Caracas, donde se encuentra actualmente, y luchará por la corona que el año pasado ganó su compatriota Nariman Battikha. Valeria proviene del país que tiene a siete mujeres ganadoras del Miss Universo. Pretende regalarle a su natal Maracaibo una gran alegría y después volver a Miami para perseguir su sueño: ser actriz. Eso sí, con la banda de ganadora y con el orgullo como un destello de luz.