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Clásica a morir a la hora de vestir, siempre serena como la brisa y con un timbre de voz suave y cálido, no es difícil entender por qué importantes marcas han confiado en ella desde que era una ‘pichona’ en su carrera, Ingeniería Comercial (UPSA). 

Alejandra Durán Ortiz empezó en Ferroviaria Oriental, y a los 26 años ya tenía bajo su responsabilidad una gerencia nacional; después estuvo en el sector cosmético y también en medios de comunicación. Esos tempranos logros fueron suficiente argumento para sí misma y quiso más riesgos en su aniversario profesional número 15: trabajar de forma independiente, montando Big Brands, a la que denomina una boutique de marcas, que busca la calidad de los servicios prestados.

En este periodo como estratega en marketing con diferentes empresas, ha pregonado un sello especial a través de su trabajo, de una visión laboral con sentido ético. “No hay marketing que sirva si el producto no es bueno, y hay diagnósticos que apuntan incluso a una reingeniería de ese producto. Ante todo debe darse una coherencia de acciones que generen un posicionamiento consistente y real”, sostiene.
Esa forma de desarrollar su trabajo la catapultó al éxito, el mismo que no ocupa el primer lugar en su ranking personal. Fernando Parada (su esposo), Ana Fabia y Andrés (sus hijos) son sus prioridades y la mueven a apostar con cada cliente por reputación y credibilidad 

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