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La principal característica de la imagen del príncipe Harry es su cabello pelirrojo. Mientras que su hermano, el príncipe Guillermo, cada vez aparece con menos pelo, Harry parecía que iba a conservarla.

Sin embargo, a los medios no se les ha escapado su despoblada coronilla, que apunta a que le terminará ocurriendo lo mismo que al duque de Cambridge.

Pues bien, según información publicada  por el diario británico The Sun, el príncipe Harry visitó una clínica de pérdida de cabello en Mayfair (Londres), a finales del año pasado. Allí se habría sometido a un implante capilar en la Clínica de Philip Kingsley, un centro de gran prestigio que trata a una clientela muy selecta y adinerada.

Algunos observadores ya apuntaron en 2019 que la calvicie de Harry había aumentado el doble desde su boda con Meghan en 2018. Parece que el estrés de los últimos meses podría haber acelerado el proceso de caída de su cabello.

The Sun asegura haber hablado con un testigo directo del momento en el que Harry visitó la clínica, que contó que "su visita causó un gran revuelo" y que el tratamiento resultó exitoso. 

Solo el tiempo demostrará si verdaderamente el príncipe sucumbió a los tratamientos estéticos.