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Tocó el cielo con las manos. Lo tuvo casi todo, estudió en Bolivia, Suiza y EEUU, viajó por todo el mundo, ganó certámenes de belleza, incluido uno internacional, y saboreó el halago popular. Se casó y tuvo dos hijos, Michael (27) y María Fernanda Antelo (26).

Pero también Patricia Arce Rocabado tocó fondo, sintió que la tierra se le abría y se la tragaba. Fue cuando le diagnosticaron lupus, una enfermedad que afecta el sistema inmunológico del cuerpo. Sin embargo, ni el diagnóstico ni la enfermedad la desalentaron ni la consumieron, pues ella lucha cada día por su vida y por la de mujeres afectadas por este mal.

¿Hace cuánto vivís con lupus? ¿Qué significó este diagnóstico?
Me diagnosticaron hace 10 años, en Salta. En ese preciso instante pensé que moriría y se me vinieron a la mente mis hijos, me dije: “¡Qué será de ellos si yo no estoy!”. Después me explicaron bien sobre la enfermedad y me calmé un poco. Fue terrible ese momento.

¿Hubo alertas? ¿Sospechabas que algo andaba mal?
No. Siempre fui sana, nunca me enfermé de algo grave y había llevado una vida saludable.

¿Qué es el lupus?
Es el descontrol del sistema inmunológico. Las defensas son atacadas y así el organismo queda indefenso y expuesto a cualquier ataque, y no reconocen qué es bueno o malo.

¿Quiénes pueden padecer ese mal?
Cualquier persona, nadie está a salvo, hasta los más fuertes. Se cree que solo las mujeres pueden tener lupus, pero no es así, los hombres también lo pueden padecer, aunque en menor proporción. Por cada 10 mujeres con lupus, hay un varón con la enfermedad.

¿Tiene tratamiento?
Sí, tiene tratamiento y quienes lo padecen pueden llegar a vivir muchísimos años. Ahora la gente no muere por lupus, pero se tiene que cuidar mucho. Es costoso, los medicamentos son caros y hay que tomarlos siempre.

¿Qué debe hacer una persona que lo padece?
Lo primero es aceptar que tiene la enfermedad y que vivirá siempre con ella. Debe hablar con su familia, pues ellos serán un gran apoyo en su vida. También es importante contar con un buen médico de cabecera. Sin embargo, creo que lo principal es ser positivo, luchar contra la depresión y mentalizarse que con un buen tratamiento no se morirá, que vivirá hasta ser un viejito. 

¿Cuáles han sido tus luchas más difíciles?
Sé que tengo lupus, pero me amo y sigo en pie. No ha sido fácil, hay días que me duele todo el cuerpo, pero sigo adelante. Sufro mucho, estoy en tratamiento y no pienso quebrarme, tengo un camino que recorrer en la vida. 

Considero que esta enfermedad no es un castigo, pues soy hija de Dios y él me ama. Creo que me ha puesto en este camino por algo, que su propósito es grande y bendito.

¿Cómo es tu vida ahora?
Cuando me despierto tomo un remedio y cuando me acuesto en la noche tomo otro. Y eso será así por siempre, ya me acostumbré y forma parte de mis hábitos. Quienes tenemos lupus debemos llevar una alimentación muy especial, sana y equilibrada. Evitamos las carnes rojas, las grasas, el tabaco y el alcohol, y no nos podemos broncear. Mi vida cambió, pero para bien. Ahora sé, de verdad, qué es lo importante y aprendí a priorizar. 

De que hay dolor en mi vida, claro que lo hay, y mucho, y varía de día y de hora. Algunas veces dejo de asistir a ciertos lugares porque no me siento bien y por eso pido a las personas que nos entiendan. Hay remedios que hacen más llevaderas las dolencias, he aprendido a vivir con el dolor. Algunas veces podemos tener buen semblante y hasta reír, pero eso no quiere decir que estemos bien. El dolor no se ve, se siente.

Las personas con esta enfermedad no están solas, hay una organización que puede orientarlas y ayudarlas

La Fundación Acción Púrpura, que ya tiene personería jurídica, la integramos 130 personas, de todos los estratos sociales y económicos. Buscamos difundir información sobre el lupus, que se sepa en qué consiste la enfermedad, cómo se la combate, dónde se encuentran remedios y qué médicos especialistas hay en nuestro medio. También es un espacio para conversar, pues cuando el dolor se comparte se hace más llevadero. Quienes deseen pertenecer a nuestra fundación o simplemente conocernos, nos pueden encontrar en Facebook.

¿Hay otro tipo de apoyo para los enfermos con lupus?
Es uno de mis sueños llegar a mi casa y saber que se aprobó una ley que proteja a los enfermos de lupus. Ya hemos pedido dicha norma jurídica, que establezca descuentos en los remedios y que en algún momento lleguen a ser gratuitos para que estén al alcance de la gente de escasos recursos.

Has sido una mujer exitosa, ¿cuál ha sido tu logro más importante?
Dios ha sido muy bueno conmigo. Me ha bendecido con una familia hermosa, tengo dos hijos que son la razón de mi existir. Y me falta por hacer mucho, como ver realizados a mis hijos, deseo conocer a mis nietos. 

¿Qué papel juegan tus hijos en tu enfermedad?
Son lo más importante de mi vida. Los admiro, cuando se enteraron de que yo tenía lupus no se quebraron, demostraron que son fuertes, me dieron el aliento que necesitaba, me dijeron que yo iba a mejorar. Están a mi lado todo el tiempo, me cuidan y me comprenden. Algo muy importante que pedimos los enfermos de lupus, es que no necesitamos que sientan pena por nosotros, sino respeto. 

¿Qué viene ahora en tu vida?
Seguiré luchando por mi salud, no me dejaré vencer, por mucho que tenga dolores y deje de hacer algunas cosas. Las personas que tenemos esto nos ganamos la vida día a día. Este es mi destino, lo reconozco y lo enfrento. Me gustaría que todas las personas con la enfermedad entiendan lo mismo, que sufrimos, pero que debemos continuar de pie. 

No podemos vivir atemorizados, hay medicinas para paliar los dolores y, sobre todo, debemos tener fortaleza, más que todo mental, para derrotar los males. Acción Púrpura tiene esa tarea y por ello seguiremos adelante. 

La reina dulce que conquistó Colombia
Desde jovencita Patricia Arce llamaba la atención por su escultural figura, su larga y rubia cabellera y su hermoso rostro. 

Estudió en el colegio Franco Boliviano, luego en Suiza y estuvo en la Universidad Sprinfield de Virginia (EEUU).

En 1985 ganó la corona de reina Nacional de la Caña y el Azúcar, el mismo año fue a Cali (Colombia), donde en representación de Bolivia conquistó la corona máxima del reinado Internacional de la Caña.   
Fue designada srta. Santa Cruz 1987 y ganó el certamen de Miss Bolivia. Viajó a Cartagena de Indias (Colombia) y participó en el Miss Sudamérica, ganando el título de miss Fotogénica y clasificándose como tercera finalista.

Representó a nuestro país en el Miss Universo 1987, en Singapur.
De su época de reina de belleza dice que guarda los mejores recuerdos y que vivió hermosas experiencias.

 

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