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Hace 25 años, la cadena de televisión británica BBC rompió las marcas de audiencia con una de las entrevistas más polémicas de la historia de la realeza europea, del periodista Martin Bashir a la princesa Diana de Gales, en la que ella confesó que su esposo el príncipe Carlos le era infiel, y que tuvieron un matrimonio de tres, haciendo referencia a la presencia de Camila Parker Bowles.

Después de que una investigación independiente indique que la cadena de TV y el entrevistador usaron métodos engañosos y documentos falsos para presionar y pactar la charla con la princesa, y de que los hijos de esta, los príncipes Guillermo y Harry, lo relacionen con su muerte, Bashir pidió disculpas públicas, informa el diario La Vanguardia.



Una investigación particular encabezada por el juez británico Lord Dyson concluyó que los documentos que le presentaron a la princesa Diana para convencerla de que hable eran falsos y solo buscaban la aceptación de la royal, para que desvele aspectos privados de la familia real.

Los documentos que vio Diana eran unos extractos bancarios falsificados que sugerían que la princesa estaba siendo vigilada por personas pagadas.

En su momento, Bashir dijo a los directivos de la BBC que no mostró los documentos falsos a nadie.



El primogénito de los príncipes de Gales, Guillermo, manifestó que esa estrategia del engaño influyó sustancialmente en lo que su madre dijo en la entrevista, es decir que casi la obligaron a declarar. Por su parte, Harry expresó que su progenitora perdió la vida por eso, y nada ha cambiado, haciendo referencia a las prácticas poco éticas que siguió la BBC en aquel entonces.

Tras la publicación de la investigación, se ha producido un gran revuelo en el Reino Unido, que ha obligado a la BBC a pedir perdón tanto a los hijos de Lady Di, como a su hermano Charles Spencer, a la familia real y al pueblo británico. 

El periodista Martin Bashir dijo sentirse profundamente apenado por los hijos de Diana, aunque se ha negado a reconocer que sus métodos para acercarse a ella no fuesen honestos. "Nunca quise dañar a Diana, de ninguna manera, y no creo que lo hiciéramos", manifestó.



En cuanto a las acusaciones en la que se relaciona dicha entrevista con la muerte de la princesa, Bashir dice que son irrazonables, eludiendo todo tipo de responsabilidad. Dice que nada tuvo que ver su charla con Diana con su accidente y muerte en París.


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