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Vero, la niña

Ese día Verónica Mansilla se acomodó el cabello y le dijo a su tía: “Ya estoy lista”. En la tele caminó algo nerviosa y se sintió una estrella al mostrar los diseños nuevos de zapatos de esa mujer que creía en que algún día su sobrina llegaría a ser una modelo. Y así fue.

Desde niña jugaba con la televisión y con la fama. En ese entonces mostraba una afinidad con el mundo de la Comunicación. 

Y ese gusto producía un ruido en las cabezas de sus padres. El pediatra Pablo Mansilla y la bioquímica Claudia Silva querían que su pequeña se involucrara con la Medicina -al igual que ellos- y la llevaban a que observara un parto o una cirugía ‘en vivo’.

Pero, Verónica tenía miedo a las agujas, no se veía -en un futuro- encerrada en las cuatro paredes de un hospital y creía que su vida no sería del todo divertida respirando entre medicamentos, camillas y pacientes. Hoy es conductora de TV, modelo publicitaria, chef, diseñadora de modas y propietaria de la línea de zapatos femeninos Mavelin.





Vero, la joven

Se crio en el barrio La Morita. Caminaba y sus ojos siempre terminaban posándose en la sede de la Felcc y en Tránsito (porque vivía cerca de allí). Nunca quiso ser policía. Un día una tía la llamó y le dijo que los hombres de verde olivo querían que ella fuera su reina. 

La respuesta fue afirmativa. Y así comenzó su periplo junto a ellos. La coronaron como soberana de la Policía de Tránsito de Santa Cruz y se encendió la polémica en las redes sociales.

Algunos creen en que dicha institución debería dedicarse a sus labores y no a elegir a ‘reinas’. Otros creen en que se sigue usando a la mujer como ‘objeto sexual’ e inclusive señalaron que el vestuario de Verónica es demasiado ‘sensual’.

Ella ha leído los comentarios y cree en que la gente se equivoca. “Las críticas no me ofenden, porque sé que lo que hago está bien. Soy la vocera de la Policía, una institución noble. Está bien que hablen (en las redes), pero les pido que digan la verdad. No me hace el saco (sobre lo que dicen). Las críticas me hacen crecer”, dice la chica de ojos verdes.

Su corona va más allá de un título. Ella y los policías llevan un mensaje de preservación de la vida. “Buscamos que, si la gente bebe, no conduzca”, aporta la joven de 27 años. Estos días sus funciones comienzan a las 6:00 y concluyen en la noche. Está ‘sumergida’ en campañas de seguridad vial en los barrios y aparece en la tele alimentando la consigna.

Para el corso saludará desde su carro, que estará dividido en tres partes: el Carnaval de familia, el Carnaval de garaje y la prevención. En esta última habrá un auto chocado, un ataúd, un ‘muñeco’ que representa a un herido, una ambulancia, un taxi y un auto particular. Llevará un letrero: “Tú eliges en qué irte”. La Uagrm se encargará de emitir los spots para apoyar a la Policía. La rubia no se minimiza. Tiene mucho qué hacer mañana en el cambódromo.

Para saber: Mide 1,65 m y cree que no es ‘muy pequeña’. Sus amigos aseguran
que prepara el mejor fetuchini del mundo

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