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Hace más de 300 años, los misioneros jesuitas llegaron a la zona de la Gran Chiquitania, en Santa Cruz. Quedaron asombrados por el talento de los nativos para varios oficios, entre ellos la elaboración de hilos y de telas.

Con el paso del tiempo fusionaron la creatividad originaria con los conocimientos de los españoles, y así nacieron los tejidos chiquitanos, cuya técnica y belleza permanecen con el paso del tiempo, a pesar de que la modernidad ha querido apartarlos de la sociedad.

Conocer esta tradición de telares llevó al diseñador de modas Luis Daniel Ágreda a la Chiquitania para investigar, rescatar e incluir en su trabajo estos valiosos elementos.


Originaria. Mujer chiquitana que aportó con sus conocimientos de costura

Así llegó a la población de Santo Corazón, en la provincia cruceña Ángel Sandóval, cerca de la frontera con Brasil, que actualmente no tiene más de mil habitantes. Quedó gratamente sorprendido por el universo de tejidos que allí manejan de manera artesanal y centenaria.

De inmediato su mente voló y se imaginó vestidos elaborados con telas de algodón, lino e hilo nativo, con detalles de los tejidos de las chiquitanas.

Julio Yuré, el cacique del Cabildo Indigenal, le abrió las puertas de su pueblo y su cultura. El diseñador conversó con muchas personas, entre ellas la única tejedora que quedaba en el pueblo, Reyna Cayú, que le mostró cómo trabajan con el algodón que ellos mismos siembran, cosechan y tiñen.

Al ver el interés por su trabajo, dos artesanas más retomaron los telares y esperan que las jóvenes del lugar se animen a tejer siguiendo la tradición de sus ancestros.



Manos y pies maravillosos

Cuando Luis Daniel llegó a Santo Corazón quedó maravillado por la habilidad de Reyna, una auténtica chiquitana de 62 años, que desde que tiene uso de razón trabaja como tejedora.

“Este oficio lo aprendí de mi madre, y ella de la suya. Me hubiese gustado que mis hijas sigan mis pasos, pero no quisieron. Espero que con esta reactivación que significa el proyecto de Luis Daniel se animen y trabajen conmigo en los telares”, expresa.


Tradición. Luis Daniel aprendió técnicas de planchado antiguo

Explica que los tejidos se elaboran con hilos extraídos del algodón nativo y que para ello utilizan las manos y los pies. Después lo llevan a los telares, donde se obtiene el producto final.

Manifiesta que es la primera vez que valoran sus tejidos y que jamás imaginaron que su trabajo pueda llegar a la ciudad y menos adornar piezas de moda.


Trabajo. Tony Suárez fotografía a Reyna Cayú mientras elabora su tejido de la manera más tradicional

“Esto generará un movimiento económico, porque seguro que otros también comprarán nuestras telas y que vendrán visitantes para conocernos”, comenta optimista la artesana.

Mientras tanto, el creativo cruceño sigue planificando nuevos proyectos. Ya tiene pensado visitar Santa Ana de Velasco, para hacer un trabajo similar, de revalorizar las costumbres del lugar.

El diseñador es el artífice del triple evento de cultura y moda que hoy llega a su fin en Café Lorca. Lo componen un documental sobre esta población chiquitana, una muestra fotográfica y la colección de vestidos Santo Corazón, un rincón de Bolivia.

De esta forma espera que, primero, los cruceños conozcan y se enorgullezcan de su cultura y, que, después, los tejidos del Oriente sean conocidos en Bolivia y el mundo.


Reunión. Los integrantes del Cabildo Indigenal abrieron las
puertas de su comunidad para las investigaciones

Casual. Traje con cinturón elaborado con tejidos locales

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