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Existe una canción que popularizó Mercedes Sosa, que en una de sus partes dice: “¿quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón”. Ello se aplica a los chicos del colegio Franco Boliviano que forman parte del programa solidario Trenzando Sonrisas.

Ellos, 90 jóvenes, entre 14 y 19 años, entregan su tiempo, su esfuerzo y sobre todo su amor, para fabricar pelucas para que las utilicen los enfermos con cáncer. Y sin lugar a dudas que estos chicos son un gran ejemplo, cuando muchas veces se critica a las nuevas generaciones por no involucrarse en causas sociales.

Tuvimos el honor de recibir en nuestro Café de la Siesta, que fue presidido por la editora de Sociales, Sandra Quiroga, a tres chicas de Trenzando Sonrisas, Nadia Vaca Díez, Ángela Nieme y Estefanía Asbún, que estuvieron acompañadas por Consuelo Zabala y Ana Carola Montes, del colegio Franco Boliviano.

Trenzando Sonrisas nació hace dos años. Tiene el apoyo del colegio Franco Boliviano, que le presta sus instalaciones para que allí trabajen.

Una peluca se hace en tres o cuatro meses, la labor es minuciosa, se requieren ocho donaciones de cabellos para realiza una peluca, que luego va a la cabeza de un enfermo de cáncer, que por las quimioterapias ha perdido su pelo.

Trenzando Sonrisas tendrá una kermés el domingo 5 de mayo, de 10:00 a 18:00, en el colegio Franco, donde la gente podrá donar su cabello, para fabricar pelucas, que ayudarán a recuperar los ánimos a enfermos con cáncer.

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