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Para Cinthya Alcócer Núñez (45) quien no arriesga no gana y para hacer realidad los sueños hay que sacrificarse. Y ella lo hizo así. Dejó su natal Cobija para venir a Santa Cruz de la Sierra a estudiar.

Ostentó el título de miss Pando y participó en el Miss Bolivia 1992, donde ocupó el cuarto lugar. Se tuvo que instalar temporalmente en nuestra ciudad para cumplir con algunos compromisos del concurso. Su tía Nery Suárez la acogió en su casa durante ese año y ‘convenció’ a sus padres, Jaime Alcócer y María Núñez, para que se quede a estudiar.

Cinthya ingresó a la universidad NUR. Estudió Ingeniería Comercial con especialidad en Andragogía Universitaria. Siguió cursos de Marketing y Experiencia de cliente y realizó dos maestrías en Administración de Empresas.

Ni bien terminó de estudiar empezó a trabajar en algunas empresas locales, por lo que decidió quedarse en Santa Cruz, dejando la tierra amazónica que la vio nacer.

Luego fue docente en la NUR y durante ocho años ejerció como jefa de la carrera de Ingeniería Comercial y decana de la Facultad de Ciencias Empresariales.

Alta (1,78 m), guapa y elegante. Mantiene la belleza que la caracterizaba en sus años de miss. Pero dice que lo físico es casual y con el tiempo aquello se acaba.

En cambio afirma que los dotes intelectuales se adquieren y se cultivan, y que hacen diferentes a las personas. “Ello es lo que inculco a mis alumnos, a estudiar, investigar y superarse cada día”, manifestó.

Cinthya se casó con el cruceño Alberto Suárez Méndez y tiene dos hijas, Gabriela (25) y Belén (17) Suárez.

Su vida actual

Desde hace 10 años trabaja en la empresa Captura Consulting, donde es directora. También es catedrática en el colegio de posgrado de la Business School de la Uagrm, docente en la NUR y en la Utepsa en las carreras económicas y empresariales.

“Me encanta enseñar. Es hermoso transmitir tus conocimientos, compartirlos con los jóvenes. De ellos también se aprende, pues es un proceso recíproco de entregar y recibir”, dijo Cinthya.

Rotaria

Hace 12 años la invitaron a participar del Rotary Club Santa Cruz. Le gustó porque además de que se aprende mucho, brinda la oportunidad de servir al prójimo.

El año pasado fue vicepresidenta del Comité de Damas Rotarias. “Comprendí el impacto del trabajo que se realiza. Trato de entregarle a la sociedad lo que he recibido”, comentó.

“Cuando me propusieron ser la presidenta confieso que sentí temor, por la responsabilidad que ello implica. Tuve el apoyo de mis amigas y acepté, porque se trataba de una labor solidaria”, contó.

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