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Con ojos grandes, profundos y de color esmeralda. Así aparece Vanessa Morga en las redes sociales. Ella es una cochabambina, de 32 años, que comparte videos sobre maquillaje y sobre la vida. Enfrentó varios sucesos traumáticos como la pérdida de sus familiares, pero se inspiró en ellos para salir adelante y triunfar.

Unos años atrás

Nació en Cochabamba. Cuando salió del colegio, su familia, compuesta por su madre, Linda Ávila, su esposo, Ricardo Fernández y sus hermanas mayores, Mariana y Daniela, se mudó a Estados Unidos.

Ya en el país del norte, la joven trabajó en un banco y, en paralelo, realizó cursos de maquillaje y cuidado de la piel. De esta manera se dio cuenta que podía ayudar a otras mujeres a sentirse mejor a través de la estética.

Empezó una relación a distancia con Eduardo Mostajo, su amigo de la infancia. Él estudiaba Pilotaje en Santa Cruz, pero el corazón pudo más y, tras viajar un par de veces para verse, decidieron casarse en 2012. Ambos se instalaron en la ciudad de los anillos.

Enero de 2015. Un terrible dolor en las piernas de su madre indicaba que algo no estaba bien. En abril del mismo año oyeron las palabras cáncer y metástasis en el diagnóstico, y solo dos meses después su progenitora dejó este mundo. Era su segunda pérdida. Su padre había fallecido cuando era una niña. Ella también se sintió morir en ese momento. Entró en depresión hasta que, de un momento a otro, se dio cuenta de que le quedaban dos caminos: sumirse en la tristeza o superarla. Eligió alzar vuelo y encontró en el maquillaje una manera de canalizar su sufrimiento.

Su esposo fue un gran apoyo cuando ella atravesaba el duelo. Él la motivó a tomar las riendas de su vida y hacer lo que le gustaba. “Era muy insegura, pero él me decía que tenía talento para el maquillaje y para hablar con la gente. Entonces me animé a crear tutoriales a través de las redes”, relata sobre sus inicios.

Por buen camino

Lanzó su página en Facebook y la llamó Vane Morga Mua. Hoy cuenta con más de 15.000 seguidores. “Me gusta enseñar por ese medio, es práctico. Además, me da tiempo para ejercer otros oficios”, detalla. También es administradora en una empresa constructora.

El año pasado, Vanessa se enfrentó a un nuevo golpe. Y es que su abuelo materno falleció por un cáncer de próstata. “Me di cuenta de que la vida es demasiado frágil, así que, en vez de caer en la tristeza, decidí inspirar a los demás, motivarlos a dejar sus miedos y hacer lo que les gusta a través de mis videos”, expresa.

Debido a su historial familiar, Vanessa se realiza chequeos dos veces al año para descartar el cáncer, pero eso no le quita el sueño. Está convencida de que Dios no le arrebató nada, sino que la premió con una familia “maravillosa”, un esposo que la apoya en todo y su hijo Nicolás, que desde hace cuatro años es su mayor orgullo.