Las autoridades dispusieron un amplio dispositivo logístico y de seguridad para la misa, al término de la cual León XIV encabezó una procesión del Corpus Christi, en el segundo día de una visita de una semana a España. Madrid apostó a lo grande y más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano, adornaron el recorrido.